Tuvimos la oportunidad de entrar a la ciudad por la puerta principal, no por la de invitados. Una pareja de amigos de Francesca, ella tailandesa, nos alojaron en su casa y nos enseñaron su ciudad. Y allí, por resumir, todo ganó encanto y realismo respecto al aterrador Bangkok (válido para toda Tailandia en mi opinión) de tanto viajero que acude enloquecido a Khao San Road y alrededores (barrio mochilero).
(...) No es mi lugar ni, ahora comprendo, deja de serlo. Es sólo un buen sitio para tomar algo sin pensar que en África los centros comerciales de lujo son una imbecilidad preparada para ricos o turistas. Quitarse prejuicios es importante para viajar y algunas veces el clasismo se ejerce injusta y falsamente mirando para arriba (...) Por Javier Brandoli.