Estoy aprisionado y no hay nadie para ayudarme. He de darme prisa porque con la moto sin luces, si un camión o una moto sube la cuesta demasiado rápido puede arrollarnos
El placer de la nada. En Mongolia es posible conducir con los ojos cerrados durante un buen rato. Habíamos dejado atrás Ulán Bator y ya sólo teníamos por delante un horizonte limpio, un paisaje vacío y una sensación de libertad desbordada.