Cuando tenía siete años hice una lista de lo que quería hacer en la vida. Todavía estoy viendo escrito con letra gorda y torcida: “tener una casa con jardín, montar en helicóptero, ir a Australia…”.
Para compensar el frío del último Top 7, vamos a cambiar de aires. Sí, ya lo sé, esa manía de asociar el Paraíso con el Caribe, habiendo tantos edenes por el mundo, tanta variedad de sitios donde sentirse en el limbo.
Poder habitar una isla desierta, sin electricidad ni agua corriente, en medio del mar Caribe es una experiencia única. Dormir al raso en noches de cielos estrellados bajo la única luz de una hoguera. Naturaleza en estado puro.