El precio de cruzar la frontera en domingo y a la hora de comer

Por: Juan Ignacio Sánchez

Laos. Día 1. Hechos: Hemos llegado a la frontera a las dos de la tarde. Y es domingo. Consecuencias: Los funcionarios laosianos se han enfadado mucho, y nos lo han hecho saber: “Por venir un domingo a la hora de la comida, tenéis que pagar un dólar de más”. Me van a gustar estos chicos. Además, el dólar ese lo habíamos ahorrado antes, al salir de Camboya. El funcionario de turno nos ha dicho: “Tenéis que pagar un dólar por salir del país”. Y mi amiga Ro, que se las sabe todas, le ha contestado que no, que su agente de viajes ya le avisó de que le pedirían una tasa (mentira, y gorda) pero que no pagáramos porque esa tasa ya estaba incluida en el billete de salida. Y el tipo, poco acostumbrado a que le lleven la contraria, ha puesto cara de vaya, no os voy a poder timar, y ha cedido enseguida. Los otros compañeros en la destartalada furgoneta que nos lleva de un país a otro han pagado y luego nos han mirado mal. Se siente.

Primer contacto con Laos. Calor. Sudamos a chorros. Un consejo para los que vayáis a viajar aquí. Octubre y noviembre es el momento. Acaba de terminar el monzón, la vegetación aún está salvaje y rebosante de agua y humedad y el clima es más soportable. Ahora el sol cuece.

Menos mal que nuestro primer destino es una isla. Se llama Don Det, y forma parte de las llamadas 4.000 islas. No creo que haya tantas, pero las que hay son magníficas, bañadas por el agua del Mekong, aisladas en mitad del río de la vida.

En cuestión de paisaje, esto es lo mejor que hemos visto. Hemos encontrado una familia que, junto a su casa, tiene un pequeño restaurante, con todas las comillas que se quieran poner a la palabra restaurante aplicada a este sitio. Venimos aquí a ver la puesta del sol. Mientras los pescadores se afanan en recoger las redes, y el agua se pone turquesa, nosotros miramos absortos, bebemos cervezas de litro y tomamos raciones de patatas fritas… Ro pinta con las niñas pequeñas que tiene pelo y ojos de Pocahontas, y se ríen de todo. Y yo hago fotos y escribo estas tonterías en el ordenador.

Luego, cuando se hace de noche, nos vamos al otro lado de la isla, el que da al este, donde, pasadas las ocho, se puede ver cómo nace una luna llena gigante, naranja primero, amarilla después, que se mueve rápida y silenciosamente, como un sheriff de luz siguiendo a un sol forajido.

Por último, con otra cervecita que nos ayuda a ir a dormir tajados (luego, a la mañana, me voy a correr temprano acuciado por la mala conciencia), nos tumbamos en cualquier rincón oscuro a escuchar los ruidos de la noche y dejarnos el cuello mirando estrellas. Orión, las Perseidas, la Osa Mayor, el Cuervo, Leo, Virgo… No estamos mal, la verdad.

Pero me ha pasado algo que quiero contaros. Una de esas lecciones de la vida. Resulta que la isla es tan pequeñita que solo tiene un estrecho sendero que la bordea. Y resulta que es fácil encontrar ese sendero, rebauticémoslo tontódromo, plagado de guiris que, en general, tenemos, o a mi me lo parece, una destacable pinta de idiotas desubicados. Y he visto a los nativos tratar de timarnos, y hacerlo, de hecho, envenenados por el olor de nuestros dólares. Nos sacan los ojos por conectarnos a internet, por alquilar la más básica cabaña, o una bici, o por comer algo distinto de arroz con verduras, o incluso por cruzar el puente que conduce a otra isla más grande que está pegada –nos piden 20.000 lays, la moneda de aquí, lo que equivale a unos dos euros-.

Y me he sentido mal con esa relación, que me ha parecido tan dañina para ellos. ¿Qué hacemos? ¿Cuántas veces pensamos en el impacto que nuestra presencia tiene en la gente local? ¿Por qué generalmente exhibimos sin pudor nuestra solvencia económica en lugares donde la supervivencia es un lujo? ¿Qué derecho tenemos a ocupar, siempre dirigidos en manada por la inefable Lonely Planet, espacios que no tienen nada que ver con nosotros y comportarnos como si estuviéramos en casa? Alguien muy querido me dijo una vez: ¿Y por qué enseñarles nuestra cultura sin interesarnos antes de cuál es la suya?¿Por qué imponerles nuestros juegos sin preguntarles a qué juegan ellos?

Bueno, pues resulta que después de eso, he entablado contacto con uno de los miembros de la familia en cuya casa cenamos cada día, y charlando de todo y de nada, me ha dicho lo siguiente: “El turismo ha sido una bendición. Hace quince años nos moríamos de hambre. De hecho, la mayoría de la familia tuvimos que emigrar a Rusia –recordar que Laos es un país comunista- para no morirnos de hambre. Hoy, gracias al turismo, hemos podido volver a casa”.

Toma ya. Así que somos a la vez salvación y pecado, Jekyll y Hide, manta y frío.

Y en esas estaba yo, que hay que ver todo lo que se piensa cuando se tiene tiempo (a mi Atleti y sus dos finales inminentes le dedico más, ¡eh¡), cuando, por una de esas casualidades de la vida que parecen de película, hemos ido a una playa y… ¡¡nos hemos encontrado con dos íntimas amigas sevillanas de mi compañera Ro!! ¿Cuántas posibilidades hay de encontrarse al vecino en una isla perdida de Laos? Pues eso. Así que hemos decidido quedarnos un par de días más con ellas, que ahora se bajan a Birmania. Y menos mal que nosotros ya hemos decidido ir al norte, a China, que si no ya me veía otra vez cambiando de planes.

Y para colmo, hay una idea que se me ha metido en la cabeza: el Transiberiano. Volamos a Beijing, cruzamos a Rusia por Vladivostock, y de ahí 9.000 kilometrillos de nada hasta Moscú, para después…¿qué tal volver a casa por tierra? Uf, qué grande es esto del Globo, ¿eh? De momento, mejor me voy a cenar patatas y cerveza con las sevillanas. Mañana más.

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Comentarios (1)

  • mari de Graná!!!

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    holaaaaaaaaaaaaaa juancho!!! tb a ti ro!!! los garrapatas!!!
    ya veo que seguis estupendamente!!!
    me acuerdo de vosotros en reiteradas ocasiones…mi recuerdo de Nepal… se mantiene MUY VIVO!!!!

    que sepais que fue un placer… bueno mil besos…
    “la primavera TROMPETERA..ya llegooooooooooo…” je jejeje

    ahhhhhhhh por cierto juancho..el sabado pasado estuve viendo los LOVE OFF LESBIAN.. estuvieron en GRANADA!!!!
    UN LUJAZOOO… ME ACORDE TANTO DE TI… DE CUANDO LO ESCUCHABAMOS… me decía para mi…lo que hubiera disfrutado el garrapata..juas juas… fue un festival de musica poperilla…. 6 grupos de musica de éste mundillo..ni te imaginas lo que disfruté!!!.. tengo foticos…
    ya mismo de vuelta por España..no???
    eyyy lo dicho feliz estancia en vuestro paraisoooo!!!

    desde granada lo mejor!!!

    mari

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