Sagunto, la huella de Roma en la Península

Por: Javier Ramos (texto y fotos)
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el viaje
En la última estribación de la sierra de Calderona, donde se divisa el Mediterráneo rodeado por un valle repleto de naranjos, se encuentra Sagunto, en la provincia de Valencia, una ciudad que conserva uno de los patrimonios arqueológicos más impresionantes de toda España, así como un pasado de excepcional interés.

Sobran, pues, razones para recorrerla a pie y disfrutar de todos sus tesoros arquitectónicos. Creada en torno a una fortaleza, su historia está jalonada de batallas. Su heroica resistencia, en el siglo III antes de Cristo, frente al asedio del general cartaginés Aníbal conmovió tanto a Roma que decidió convertirla en una de sus villas favoritas en el itinerario de la Vía Augusta. Así se inició la II Guerra Púnica entre la República romana y Cartago en el año 218 antes de Cristo, contienda que puso los cimientos del gran poder militar del que disponía Roma y de su expansión más allá de sus fronteras.

La visita a la moderna Sagunto puede comenzar a pie por la plaza Mayor porticada. Desde ella, lo mejor para el visitante es, a continuación, subir al castillo pasando por el antiguo barrio de la judería, con sus callejas torcidas, casas encaladas y sus ventanas ojivales que llaman la atención del viajero. Lo más notable de la plaza es la iglesia gótica de Santa María (siglo XIII) y el Ayuntamiento (siglo XVIII). En la calle Mayor subsisten en la actualidad palacios de toques melancólicos. El núcleo originario de la ciudad surgió en torno al imponente castillo de casi un kilómetro de longitud. Las impresiones del viajero no pueden ser más satisfactorias. La actual ciudad antigua se alza sobre un cerro al que se llega cansado a pie, pero bien merece la pena.

El teatro romano

Dividida en siete recintos independientes, de esta fortaleza, circunvalada en parte por una muralla de diferentes épocas y estilos, resulta de grato interés su plaza de armas, en donde se sitúa el foro. En esta zona, no sólo monumental sino también comercial, se localizan una basílica y otros edificios religiosos visitables por el viajero. En la misma falda del monte, aunque fuera del castillo, se encuentra una de las joyas monumentales de la Península Ibérica: el teatro romano, en el que se aprovechó hasta tal punto la concavidad de la montaña que la mayor parte de las gradas están excavadas en la propia roca. Edificado alrededor del año 50 antes de Cristo, fue el primer edificio declarado Monumento Nacional de España, en 1896. Ahora, muchos de sus visitantes no logran comprender que la rehabilitación del recinto haya ocultado gran parte de la piedra original de la cavea.

De vueltas a la historia que cinceló la actual Sagunto, Aníbal puso su mirada en la conquista de la Arse ibérica debido a su situación geoestratégica frente a Roma, sus recursos minerales y agrícolas y, sobre todo, por el gran número de mercenarios que podría aportar a su ejército. Los cartagineses se lanzaron de inmediato a la batalla en el 219 antes de Cristo y dejaron de respetar la independencia de la ciudad valenciana, que estaba bajo la protección y supervisión de los comisionados romanos conforme el Tratado del Ebro (226 a.C.) Tras ocho meses ininterrumpidos de asedio y bloqueo continuado, el pueblo de Sagunto prefirió morir con dignidad antes que entregarse. El cartaginés barrió la urbe, pero a cambio la catapultó a la historia. La toma de la ciudad supuso una declaración en firme de guerra a Roma. Siete años después de la toma de Sagunto por parte de Aníbal, ésta fue recuperada por los generales romanos Cneo y Publio Escipión bajo el nombre de Saguntum. En el 214 a. C. pasó a ser administrada como municipium y comenzó a disponer de un gran circo en la parte baja de la urbe y un teatro con capacidad para 8.000 espectadores. Desde Sagunto, Roma inició su expansión por el resto de la Península Ibérica.

Cerco del mariscal Suchet

No fue el dominio romano, sin embargo, un episodio aislado, ya que a lo largo de sus sucesivas conquistas de la plaza por alanos, vándalos, godos, bizantinos, árabes o cristianos, Sagunto vivió momentos particularmente intensos, como la defensa al límite de lo humano del brigadier Andriani ante el cerco del mariscal francés Suchet, durante la Guerra de la Independencia (1808-1814). Fue también en Sagunto donde, en diciembre de 1874, se produjo el pronunciamiento militar encabezado por el general Martínez Campos, que puso fin a la I República y originó el periodo de la Historia de España conocido como Restauración borbónica. Otra conquista, aunque de carácter distinto, fue la que se produjo a principios del siglo XX con la creación de la factoría siderúrgica de los Altos Hornos, que supondría, con el tiempo, el nacimiento de un núcleo urbano paralelo al original y con elementos de gran valor histórico, como el alto horno número 2, de 1950. La idea del gobierno local es integrarlo a la red patrimonial de la ciudad y que pueda ser visitado por el turista. Desde fuera, la verdad es que impresiona.

Si quieres más información sobre ésta y otras rutas: www.lugaresconhistoria.com

el camino
En coche por la A-7 desde Barcelona en menos de cuatro horas; por la N-234 desde Zaragoza o Madrid y por la N-340 desde el sur. Desde Valencia se necesita apenas media hora. En tren hay cinco Talgos diarios que llevan de Barcelona a Sagunto. Desde Madrid parten dos Talgos a las 8 y 18 h. En autobús: desde Valencia salen cada media hora entre las 7:15 y las 22:15 h.

una cabezada
Occidental Monte Picayo, de cinco estrellas (Urbanització Pont Picaio; desde 155 euros/noche). Más económicos resultan el Austria (avda de Joan d’Austria, 76; 75 euros), Azahar (País Valencià, 8), Bergantín (Plaça del Sol, 2; 50 euros), Teide (Nueve de Ocubre, 53; 50 euros) o el Trovador (Trovador, 63; 40 euros)

a mesa puesta El arroz es el ingrediente estrella de la gastronomía local y nada mejor que degustarlo en L’Armeler (Castell, 44), Rafael (Churruca, 28), Casa Eugenio (Plaza Pescadería, 8), Las Ruedas (Cecina, 6) o El Almirez (Catalunya, 7)
muy recomendable
Libros recomendados:
-«Sagunto. Su historia y sus monumentos», Antonio Chabret; Caja De Ahorros y Socorros de Sagunto; 1974.
-«Sagunto: Oppidum, emporio y municipio romano», Carmen Aranegui; Bellatera; 2004.
-«Sagunto: nomenclator de las calles, plazas y puertas antiguas y modernas de la ciudad», Atonio Chabret; Editorial Maxtor; 2008.

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