Santa María a Nova: la iglesia de las lápidas que hablan

Por: Javier Brandoli (texto y fotos)
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el viaje
En medio del casco urbano de una ciudad circundada por un río, los montes y la señal de un mar cercano. Un cementerio moderno queda a la izquierda de la vista, la que primero cruza una calle, luego una verja y luego se fija en una extraña iglesia. ¿Una iglesia? ¿Un cementerio? ¿Ambas cosas a la vez? No es ni el edificio gótico, ni las cruces que vigilan su entrada lo que atraen. Son lápidas, pero no están en el suelo. Son lápidas que parece no tuvieron muertos a los que cubrir. Son lápidas de piedra que hablan. Todas y cada una de ellas. Todas con un lenguaje propio. No cabe duda, he llegado al templo de Santa María a Nova, en la localidad coruñesa de Noia.

Atrás quedan los escasos 40 kilómetros de carretera que hay desde Santiago de Compostela. Noia se muestra altiva, entre brumas y la misma lluvia pertinaz que envuelve a Galicia. Delante de mi está la iglesia, mandada construir por el obispo Berenguer de Landoira y consagrada en 1327, que se ha convertido en la actualidad en un museo, un museo de lápidas. ¿Qué tienen estos laudos o lápidas? Imágenes, dibujos, palabras no escritas que se desconoce lo que simbolizan. Cada una de esas losas, que se salvaron de la intemperie y ahora se exponen de pie bajo techo, tienen un significado concreto. En principio, todas datan de los siglos XIV al XIX. Algunas parecen gremiales y representan un oficio: carniceros, zapateros, carpinteros… Otras parece ser que hablan de la mar y del oficio de marinero (tienen un ancla) y otras representan figuras humanas, que en algún caso bien podrían ser peregrinos. Pero la duda es, ¿sólo son dibujos tallados en la piedra para representar una profesión o quieren decir algo más en un lenguaje que hoy aún no comprendemos?

Un código secreto

Tomé Martínez, en su libro «El secreto de Compostela» habla de este lugar en estos términos: «Tras los muros y la iglesia de Santa María a Nova encontramos el rastro de una extraña liturgia inscultórica con apenas analogías (…) Parece que nos encontramos ante un cementerio que no tiene muertos a los que orar (…) Muchos de esos signos rememoran ese estilo petroglífico de las lajas prehistóricas y medievales de Galicia y, por supuesto, el lenguaje secreto de los gremios albañiles-constructores que se han sucedido desde los tiempos prerrománicos hasta el gótico. Todo esto debió responder a motivaciones ocultas quizás relacionadas con algún tipo de transformación espiritual que será plasmada a modo de código inscultórico y cuya interpretación adecuada debió estar reservada en exclusiva a algunos antepasados herederos de la vieja tradición, los únicos capaces de acceder a su sentido más profundo: significados que nosotros sólo podemos intuir superficialmente. Por ello, la intuición es la única esperanza interpretativa que nos dibuja difuminadamente el auténtico contenido de una simbología claramente ocultista a los ojos del siglo XXI».

Alguien ha apuntado en alguna ocasión que sí pudo tratarse de un cementerio real, cuyas lápidas guardaban el secreto de los caballeros que hasta allí se trasladaron.

Las palabras de este periodista e investigador de los misterios de Galicia sirven perfectamente para contextualizar el impresionante documento de piedra que es la colección de lápidas de Santa María a Nova. Desde lo profano, la sola visualización de cada losa y sus dibujos produce una sensación extraña. Estamos terminando la Edad Media, época de escritura escasa –cómo ha dicho algún historiador, por ejemplo, la pintura mudejar era el lenguaje de los analfabetos–, el pueblo no sabe apenas leer y escribir y los dibujos son una forma de comunicarse. La teoría de un templo dedicado a divinizar, si se quiere, las distintas profesiones gremiales puede ser válida, por qué no; pero parece que hay algo más. Simbología universal, astrológica, tenazas, personajes que parecen venidos del más allá. Alguien ha apuntado en alguna ocasión que sí pudo tratarse de un cementerio real, cuyas lápidas guardaban el secreto de los caballeros que hasta allí se trasladaron.

Un cruceiro, mil leyendas

Pero es que hay más. Fuera de la iglesia, en el cementerio, hay un pequeño templete cuadrangular con un cruceiro en su interior, rematado en su parte superior por una bóveda piramidal que se apoya en cuatro pilares. La leyenda dice que el templete fue donación de un soldado del Temple que regresó de las cruzadas y trajo tierra de los Santos Lugares con la que se dice que se rellenó el cementerio. Otra leyenda cuenta que el monumento fue donación de dos hermanos inseparables, «monjes del Templo del Señor de Jerusalén», que estaban combatiendo contra el infiel y quedaron separados en medio de una batalla. No volvieron a encontrarse más, a pesar de que el mayor estuvo buscando a su hermano durante siete años por tierras de moros. Al fin regresó a su tierra natal de Noia y mandó levantar el cruceiro en memoria del joven desaparecido, al que creía muerto. Pero éste, al cabo de siete años, tras muchas peripecias, consiguió escapar y llegó al mismo sitio. Mandó también levantar el templete sobre el cruceiro como acción de gracias y en perpetua memoria del cariño manifestado por su hermano», cuenta Juan Carlos Fernández.

Sea como fuere, el templete está cargado de simbolismo. Una pirámide sostenida sobre cuatro pilares y en su interior un Cristo Crucificado. Una metáfora de la humanidad, representada en la pirámide (sabiduría y ascenso a la divinidad) en un camino con retorno, con esa luz moradora, ese Dios que es quien mora en la pirámide. Los dos frisos del templete son también imágenes cargadas de lo profundo por encima de lo visible. De la intuición y la mente, y de cómo ambas buscan la eternidad. Otros autores consultados creen que en este lugar pudo haber también alguna intervención de la Inquisición y que el propio templete pudo ser usado como sitio de castigo para los infieles.

Al final de este viaje por el pasado, queda la sensación de haber inspeccionado rincones ocultos en la memoria. Viajar puede ser a la vez un recorrido de cientos de kilómetros y de unos cuantos siglos. De eso se trata, de comprender que la historia sigue hablando y se puede aprender mientras viajamos por el tiempo.

el camino

Noia está a 35 kilómetros de Santiago de Compostela por la C-543.

una cabezada
Para dormir, en Santiago de Compostela la oferta es variada, pero aconsejamos el Hotel Airas Nunes (buen precio y en el centro histórico) y el hostal Mapoula, pegado a la catedral, y con habitaciones a muy buen precio y muy confortables.

a mesa puesta
Hay dos lugares muy aconsejables. Por un lado, el restaurante El Asesino, muy buena carne y un lugar plagado de historia. Para los amantes del mar, el consejo es más sorprendente: vayan al mercado medieval, uno de los más bonitos de España, y en el propio bar del mercado le cocinan los productos que usted compre en los puestos por un ínfimo precio. No dejen de hacerlo, comerán marisco y pescado fresco a un precio que no encontrarán en toda la ciudad.

muy recomendable
Por supuesto, recomendamos encarecidamente una visita exhaustiva a Santiago de Compostela. Pero nuestra intención es ofrecer algo que se escapa de lo evidente y Noia es una excursión fascinante y menos conocida por la huella de los siglos. Prueben y dígannos si mereció la pena.

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Comentarios (11)

  • ricardo

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    ¡Feliz Navidad a todos los seguidores de VaP! Gracias por vuestro aliento (de los que hacemos que esta historia sea posible)

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  • Peregrino

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    Gracias por descubrirme un lugar que no conocía (soy gallego). Feliz año

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  • alejandro pozo

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    Estuve en noia en el año de 1982 y santa maria a nova me encantó,entonces no era museo y en un día brumoso su recorrido fue casi mágico.
    Hoy día leyendo “el angel perdido”de j.sierra me he encontrado con esta iglesia tan especial y no he podido aguantarme de navegar por la red e introducirme en esta y otras páginas y visitarla otra vez y disfrutar de su visión.
    Recomiendo a los gallegos su lectura.Un abrazo,alejandro.

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  • javier

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    Gracias Alejandro. Es un sitio mágico. Yo estuve haciendo el reportaje un día que llovía a cántaros. Era diciembre y hacía un frío del carajo. Fue una jornada especial que acabé en el castro de Baroña, un reportaje que tenemos pendiente de publicar en VaP. Galicia es un lugar fantástico.

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  • alejandro pozo de la camara

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    Gracias a tí,javier brandoli,por tu articulo y como veo que vuestra página está viva ya la he incorporado a mis favoritas para visitarla de vez en cuando.
    Por si os aburris,con mi nombre y en la página 1000caminos.com,tengo puestas varias fotos,un lugar secreto(a ramallosa)y un microrelato sobre mis tres viajes a galicia en los años santos de 1965,1982 y 2010.Espero volver en 2021.Un abrazo,alejandro.

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  • javier

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    Me encantó la página Alejandro, que pena no haberla descubierto cuando hice el camino portugués, desde Tui, que el grupo no estábamos para alardes por entonces. Se la recomiendo a todos los que visiten VaP y vayan a hacer el Camino de Santiago o quieran saber de él. La acabo de revisar un poco y está muy bien. http://www.1000caminos.com. Leeré alguno de tus relatos esta noche con calma.
    Abrazo y gracias

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  • Carmen

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    Buenísimo reportaje.

    Conocí Noya hace unos años tras leer otra de las obras de Tomé Martínez; Lugares Mágicos de España y Portugal. Resulta fascinante pensar el esfuerzo que se tomó aquella gente a la hora de dejarnos esos mensajes. Al ver tus fotos me he vuelto a trasladar mentalmente hasta aquel lugar alucinante…pedazo de fotos!

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  • noe

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    leyendo el angel perdido de javier sierra me entere de este fascinante lugar creia q solo era ficcion seria fantastico poder algun dia visitarlo SALUDOS a todos desde chicago IL orgullosamente mexicano.

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  • javier

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    Es un lugar mágico, especial, en el que todo parece irreal. Gracias Noe

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  • triana

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    Estoy leyendo,el angel perdido de J,Sierra,y es una pasada,vivo en Santiago de Compostela,y en general he recorrido gran parte de Galicia,y digo,recorrido,y no,que conozco,por que leyendo a estas personas que se meten tanto en la historia de mi tierra,resulta que soy una pobre ignorante.Gracias amigos,la prosima vez que visite Noia,se que mis ojos la veran diferente y mejor.

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