japon

8 artículos

Hanami: ruta por el parto de los cerezos en Japón

Pasó de repente por las urgencias del calor. Este año se adelantó el "parto" y allí estábamos nosotros intentando entender aquel nacer. Casi lo más interesante era observar como lo observaban ellos. El culto a esa armonía; el delicado movimiento de miles de personas capaces de caminar mirando al cielo sin tropezarse; el silencio imposible cuando hay tantos, muchos, deambulando en tu entorno; el cuidado con el que tocaban las flores; los cientos de personas que encontramos en diversas ciudades arreglados con sus vestidos tradicionales para su cita con un árbol. Así, tan simple, un árbol.

La antesala

“Pacífico”, me decía una y otra vez. Pacífico suena a sal y a isla, a mar inabarcable y a calma forjada en agua. Es tan sólo una palabra pero habla a un tiempo de paz y océanos aunque en la memoria de mis días, es una forma visceral de anhelar; pacífico es casi un concepto violento en la querencia de mis pasos.

La fe inexplicable de Kumano Kodo

“Aquí la fe es como un bosque de bambú, se mece con el viento, cambia, es flexible” La frase la soltó como si tal cosa en menos japonés de los japoneses de la región de Wakayama. Se llamaba Brad y había crecido con las nieves de Canadá. Pero tenía el alma con los ojos rasgados y el corazón enredado en la maraña de credos que estábamos a punto de descubrir.

Tokio, el hormiguero

Se podría pensar que en una ciudad donde impera el orden y la reverencia como saludo, la discreción es la pauta habitual de sus habitantes, pero ahí, justo ahí, comienza la parte más desconcertante de la ciudad.

Estado zen extremo en pleno Tokio invernal

¿Qué es Tokio? Un montón de ruidos, bocinas, gritos, sirenas, centros comerciales... un caos... Pues no. Resulta que no. Tokio es más parecido al fondo del mar, donde un montón de peces van en la misma dirección sin rozarse, que al estereotipo cinematográfico de megalópolis del año dos mil.
Tu cesta0
Aún no agregaste productos.
Seguir navegando
0