De Amman a Petra: el tesoro de los nabateos

Por: Mayte Toca (texto y fotos)
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Amman me resultó una ciudad un tanto rígida e insulsa. Áridas colinas de barrios pobres contrastan con modernísimos centros comerciales saturados de tiendas europeas y con los barrios de lujo. Abdoun es el más elegante, repleto de edificios pretenciosos, columnas doradas y otro tipo de petulancias muy comunes en la arquitectura moderna de los países árabes. A la dureza de su paisaje y sus gentes no le acompaña un clima agradable: es común que nieve en enero y los veranos son insoportablemente secos y calurosos.

En Amman habitan unas tres millones de personas, muchas de las cuales se instalaron ahí huyendo de horripilantes guerras, como la de Irak. Creo que la tristeza o frustración de esta diáspora se respira en el ambiente de la ciudad. Los taxistas muerden, los vendedores del mercado lanzan escupitajos rabiosos a cada rato mientras manosean algo parecido a un rosario, se enojan si no compras y en las carreteras se ven con frecuencia violentas peleas y trifulcas entre conductores.

No olvidaré aquellos despertares sobresaltados a las cinco de la mañana, con la llamada al rezo, recordando a toda la población que Alá los espera

En medio de este ambiente lúgubre, las mezquitas suspiran a gritos desde el amanecer hasta el ocaso. No olvidaré aquellos despertares sobresaltados a las cinco de la mañana, con la llamada al rezo, recordando a toda la población que Alá los espera y que no deben faltar a su cita.

Quizás después de haber vivido en Africa, donde la reacción más común de las gentes en los mercados y en las calles frente a un extranjero era la risa, la solemnidad y gravedad de los árabes me resultaba penosa. Tampoco resultaba fácil encontrar un lugar donde comer bien a un precio razonable, pues la ciudad carece de una oferta culinaria, en contraste con la gran cantidad de comercios ilegales donde se venden películas bajadas de internet. Allí se pueden encontrar todo tipo de filmes o series americanas mucho antes de que estas hayan sido estrenadas en Europa. Todo a un euro.

Tenía que andar vestida como una monja, con un regio abrigo con gorro de capuchino que me cubría de la cabeza a los pies

Tenía que andar vestida como una monja, con un regio abrigo con gorro de capuchino que me cubría de la cabeza a los pies. A pesar del abrigo, por la calle los hombres me miraban entre desafiantes y extrañados. Con este panorama, lo más razonable era salir de Amman e ir en busca del más preciado tesoro de Jordania: Petra.

Desde Amman, se puede ir por una carretera interna, o bordeando el Mar Muerto. Yo recomiendo este último itinerario por su belleza. Al salir de la capital se empieza a respirar un aire tranquilo, de país enigmático, de gentes de arena, de historia bíblica, de leyendas incógnitas. Creo que nadie nunca se puede imaginar lo que es Petra sin haberla visto. Las guías dicen: una gran ciudad Nabatea antigua, de gran esplendor y fabulosas ruinas. Petra, patrimonio de la Humanidad desde 1985, es majestuosa, grandiosa y única en el mundo entero.

El camino se va estrechando y las rocas son ahora robustas paredes arenosas y rosadas. El sendero se convierte en una especie de laberinto natural e irregular. Es El Siq

Fue la capital del mundo nabateo allá por el siglo VI antes de Cristo, absorbida por el imperio Romano sobre el año 106. Éste hizo de ella un lugar de encuentro y comercio, hasta que un fuerte terremoto la destruyó en el año 663. La ciudad permaneció oculta al mundo hasta que un explorador suizo llamado Ludwig Burckhardt se infiltrara en 1812 en el territorio ocupado por los beduinos disfrazado de árabe.

Tras previo pago en una pequeña oficina, nos adentramos en un camino de arena a cuyos lados yacen hermosas rocas de esplendidas formas. Al poco rato, el camino se va estrechando y las rocas son ahora robustas paredes arenosas y rosadas. El camino se convierte en una especie de laberinto natural e irregular. Esto se llama El Siq. Sigue una andando y, de pronto y sin aviso, se encuentra frente a una extraordinaria planicie abierta dominada por una colosal roca rojiza en cuya fachada se ha esculpido El Tesoro. Al verlo comprendo por qué lo han llamado así, realmente no podía tener otro calificativo, es realmente un tesoro, en todo su sentido. Me quedo paralizada observando semejante obra, tardo un rato en reaccionar. Esto es solo el comienzo de Petra. Detrás de esta ciclópea obra de arte descansa el territorio más fascinante que he visto en mucho tiempo.

Veo como se llevan a una turista en camilla. Ha resbalado en el estrecho camino. Hay peligrosos y resbaladizos precipicios por doquier

Me acerco al Tesoro y descubro que no se puede entrar, y no porque su acceso esté prohibido, sino porque dentro es pura roca. Me siento y los dos guardas de la entrada, contentos, se fotografían conmigo mientras fuman grandes cigarros. Frente a la formidable roca deambulan hombres de turbante e indumentarias árabes con sus camellos. También vendedores de espadas, dagas y puñales.

Continuo la ruta y llego al teatro Romano. Enfrente están las tumbas reales. Comienzo a ascender hacia la montaña de Aaron. Hay muchos lugares por los que se puede subir. Algunos son bien peligrosos, no recomendables para viajeros torpes. Veo como se llevan a una turista en camilla. Ha resbalado en el estrecho camino. Hay peligrosos y resbaladizos precipicios por doquier. Me pregunto cuántos turistas habrán caído y muerto por ahí.

Llevo más de cuatro horas caminando y aún no he recorrido ni la mitad del gran territorio que es esta antigua ciudad nabatea. Al atardecer consigo llegar al Alto del Sacrificio. La luz del crepúsculo ha convertido el lugar en algo mágico. Un asombroso juego de colores ocres y dorados se refleja en la tierra tallada. Desde la roca más alta puedo ver muchos kilómetros alrededor, el vasto desierto. Tengo el corazón en la garganta por el éxtasis de belleza que me brinda este lugar. Sé que volveré.

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Comentarios (6)

  • Javier Brandoli

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    Hola Mayte. Francamente felicidades. Tengo muchas ganas de ir a Petra y tras leer tu texto tengo muchas más. Lo digo como lector, que aunque sea uno de los co-directores de este proyecto, levantarme este domingo, tomar un café y lee tu historia ha sido un placer viajero.

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  • EGIARTE

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    Mila ezker por la fantastica descripcion de este viaje. Me ha dado la sensacion de estar por un momento disfrutando de ese paraiso. Sigue escribiendo.

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  • amaya

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    Hola Mayte,
    En este vuelo mágico hacia una cultura diferente vamos percibiendo sin ambages lo que irradia esta tierra.
    Sigue escribiendo.

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  • ITA

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    Bravo Mayte! Muy lindo tu relato, espero poder viajar a Jordania el ano que viene.

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  • belen

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    Hola Mayte!
    Me sorprende el contraste vivido entre Amman, con la dureza de paisaje, clima y habitantes, y la belleza de Petra, que te traslada a una paz que se percibe abiertamente en tu descripción. Sigue escribiendo. Sabes transmitir.

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  • Albena

    |

    Hola Mayte,
    Muy bonitos relatos!
    Cual seria el siguiente?

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