En ocasiones es mejor dejar hablar a las imágenes. Tras casi cinco años de vida y viajes por África, un resumen fotográfico país a país de la dura realidad, el progreso y la inmensa belleza de este continente. Mi vista y mi cámara se posa hoy en la bellísima Namibia.
La libertad de un coche rodeado de animales resulta emocionante y aquí uno se vuelve temerario por instinto. Cruzar el Parque Nacional de Etosha es comparable a recorrer Galicia de punta a punta, pero en vez de pazos u hórreos, uno se puede encontrar gacelas y elefantes.
Etosha es una explosión de vida animal a la africana. Un elefante que te corta el paso; un rinoceronte que se hace el huidizo o un chacal, moribundo, rebuscando entre la basura del camping.