Isla de Sumbawa: así nace una ONG

Por: Carlos Ferrándiz (texto y fotos)
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En el año 2007, durante mi primer viaje a la isla de Sumbawa en Indonesia, un día se me acercó un niño de unos siete años que buscaba comunicarse conmigo. Me habló en indonés, idioma que yo desconocía por completo. Le pregunté si hablaba inglés y él me contestó que no, que sólo hablaba unas pocas palabras. Sorprendente respuesta puesto que es el único idioma con el que podría comunicarse con el poco turismo que existe en la isla y aprovechar así uno de los pocos recursos económicos que tienen en este lugar perdido del tiempo y los mapas. Entonces, fue casi instintivo, le dije que al día siguiente yo le iba a enseñar inglés y que se lo dijera a sus amigos para que también vinieran a mis clases. Una idea, una ocurrencia que entonces no sabía a dónde iba a llevarme.

Le pregunté si hablaba inglés y él me contestó que no, que sólo hablaba unas pocas palabras

Al día siguiente me dirigí al lugar de reunión acordado con aquel niño, con una pizarra que me había prestado uno de los pocos hoteles que existen en la zona y con mis libros para aprender indonés a partir del inglés (en definitiva se trataba de utilizar los libros en el sentido contrario). Cuál fue mi sorpresa al ver que había acudido al lugar de reunión todo el poblado vecino, eran unas 150 personas entre las cuales había niños, padres e incluso abuelos.

Durante el resto de mi estancia en Sumbawa seguí impartiendo mis clases diarias de inglés, a las que cada día iba viniendo más y más gente, entusiasmados en que por fin alguien había decidido ayudarles sin pedirles nada a cambio. La gratitud que me transmitía aquellas personas generó en mí una enorme satisfacción. Sentí que por fin había encontrado el sentido de mi vida. Maravillado por aquella sensación, y por las ganas de aprender de aquella gente, decidí que mi vida debía cambiar. En ese momento nació el Proyecto Harapan.

Sentí que por fin había encontrado el sentido de mi vida

Una vez de vuelta a Barcelona seguí con mi empleo de abogado pero sin poder olvidar ni un segundo aquella maravillosa gente, que por muy dura que fuera su vida, siempre llevaban una enorme sonrisa dibujada en la cara. Me puse a trabajar en el Proyecto Harapan, ideando la construcción de una escuela en la localidad de Hu´u (Sumbawa) y reuniéndome con especialistas en el sector de la cooperación que me ayudaron a ir salvando todos el entramado legal necesario para trasladarme allí y poder ayudar de forma regularizada. Todo ello compaginándolo con mi ajetreada vida de abogado que apenas me permitía dedicar unas pocas horas diarias al proyecto.

Durante los siguientes años fui realizando estancias de uno o dos meses en la isla de Sumbawa, desarrollando cursos de idiomas y actividades deportivas destinadas a los niños de la población de Hu´u, así como realizando entregas de material escolar, pedagógico, deportivo y médico-sanitario a la población local. Asimismo, fui aprovechando mis estancias en la isla para ir recopilando toda la documentación que precisaba para el proyecto (acuerdos con el Gobierno Indonés, con la comunidad religiosa, con las escuelas locales, con la población local, con el hospital más cercano, presupuesto de construcción, búsqueda del terreno donde construir la escuela…). Si quería llevar adelante el Proyecto Harapan necesitaba tenerlo todo cerrado y que todas las instituciones estuvieran conformes con el mismo.

Ya estaba todo listo para poderme trasladar a vivir a Indonesia, eso sí, faltaba una cosa básica para poder empezar a ejecutar el proyecto y la construcción de la escuela, la financiación

Hasta el momento, solo era una iniciativa personal, necesitaba constituir una ONG y tener listo todo el proyecto con toda la documentación precisa para la ejecución del mismo.  En el año 2010 tras mi vuelta de Indonesia, me reuní con varios familiares míos que llevaban muchos años desarrollando labores humanitarias en África, labores enfocadas al ámbito médico-sanitario. Tras muchas conversaciones decidimos constituir una ONG y así profesionalizar nuestras iniciativas humanitarias. Además, sería una buena oportunidad para unificar nuestras actividades médicas y educacionales y así abordar proyectos mucho más ambiciosos. Después de mucho trabajo, por fin pudimos constituir la ONG Desarrollo Compatible. Ya estaba todo listo para poderme trasladar a vivir a Indonesia, eso sí, faltaba una cosa básica para poder empezar a ejecutar el proyecto y la construcción de la escuela, la financiación.

En la actualidad me encuentro viviendo en Indonesia desde hace más de un año y medio, desarrollando diversos proyectos humanitarios (reconstrucción de una escuela en Bali tras los daños sufridos por el último terremoto, seguimiento de la deuda contraída con la asociación de trabajadoras PPDL (http://proyectoharapan.org/proyectos/) y dando clases de inglés gratuitas en cuatro colegios y dos orfanatos en la isla de Bali. Lamentablemente, aún no disponemos de la financiación necesaria para construir la escuela en la isla de Sumbawa, aunque seguiremos luchando hasta que podamos construirla.

Siempre he creído que los sueños son para hacerlos realidad y mi sueño es construir esa escuela. Estoy convencido que, aunque me cueste muchísimo esfuerzo y tiempo, algún día lo conseguiré. En el Proyecto Harapan luchamos por construir un futuro mejor, ayúdanos a construirlo.

Website: www.proyectoharapan.org
Videos del Proyecto Harapan: https://vimeo.com/user6966750/videos
Carlos Ferrándiz Avendaño

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Comentarios (1)

  • Juan Antonio

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    Un relato esperanzador, humano y transparente, Carlos. Y sobre todo es maravilloso palpar cómo una experiencia fugaz, sin pretenderlo, te cambia la vida y te reorienta hacia un destino que ni te imaginas. Me ha encantado¡¡¡¡ y desde mi más humilde rincón te apoyo y te animo a seguir adelante. Cuenta conmigo para lo que necesites y esté en mi mano. Un abrazo

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