Laetoli: las huellas de los padres de Lucy

Por: Javier Brandoli(texto y fotos)
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En el camino del Ngorongoro al Serengeti Wilson nos habla de un yacimiento, Laetoli, donde se descubrieron las primeras huellas de pisadas humanas en el planeta. ¿Si os parece podemos parar?, pregunta. Y una hora después estábamos entrando en una llanura de polvo seco donde cuesta imaginar que hubiera y haya vida. El calor es fuerte.

El yacimiento de Laetoli, a 45 kilómetros de la garganta de Olduvai, es uno de esos inicios de todo que hay en África. Todos somos africanos, todos venimos de aquí y hasta aquí hay que venir para encontrar a nuestros ancestros. En esta parte del valle del Rift, la antropóloga británica Mary Leaky, que llevaba años trabajando en este yacimiento junto a su marido Louis (fallecido años antes), descubrió en 1976 las que son las pisadas encontradas en el planeta de los primeros homínidos en caminar sobre las dos piernas.

Una pareja, quizá ella con un bebé, que caminaban tranquilamente hasta un abrevadero

Datan de hace 3,6 millones de años. Los estudios hablan de una pareja, quizá ella con un bebé, que “caminaban tranquilamente hasta un abrevadero”, nos explican. Se conservaron milagrosamente por una extensa capa de ceniza soltada por un volcán que luego  solidificó la lluvia.

La importancia del descubrimiento, además de por la fecha, consiste que abre interrogantes sobre cómo fue el desarrollo del hombre. Una teoría dice que fue el crecimiento del cerebro lo que provocó el avance y otra que fue el caminar sobre dos pies y permitir trabajar con las manos.  Laetoli se posiciona con la segunda, ya que estas son un millón de años anteriores a los primeros cráneos que verifican el ensanchamiento cerebral y la aparición de herramientas.

Lucy data de 3,2 millones de años, por lo que esas huellas podrían ser de sus padres

Lo fascinante es que aquellas huellas pertenecen a un “australopithecus afarensis”, el mismo al que pertenece la hasta ahora madre de todos, la etíope  Lucy, bautizada con ese nombre porque los científicos que la descubrieron escuchaban “Lucy with diamonds in the sky”, de los Beatles (menos mal que no la descubrí yo, porque en mi caso habría decenas de fósiles llamados Manolo García). Lucy data de 3,2 millones de años, por lo que esas huellas podrían ser de sus padres en un proceso de imigración que les llevó por todo el Valle del Rift.

Luego, en Laetoli, en el pequeño  centro de interpretación, hay un simpático y abundante homenaje a un japonés, Yoshiharu Sekino. Un antropólogo, doctor y viajero, en el sentido más inmenso de la palabra, que un día se levantó y decidió hacerse un pequeño viaje en bici que duró 2990 días y cruzó 35 países por todo el planeta. El homenaje es porque decidió comenzar en la Patagonia y terminarlo aquí, en Laetoli, origen de la humanidad que era el sentido de su ruta. En una vitrina está  la bicicleta que usó y sus algo más que gastadas zapatillas. Yo miraba el mapa y no podía sentir más que una sana envidía y admiración por este hombre, por su libertad en imaginar y hacer.

Un día se levantó y decidió hacerse un pequeño viaje en bici que duró 2990 días y cruzó 35 países por todo el planeta

Es bonito también ver el cariño y respeto con el que se trata al matrimonio Leaky, que tuvieron que convencer a los masais, de apoyarles en el proyecto. Ella volvió por última vez en 1996, tres meses antes de morir, a reunirse con sus viejos amigos tanzanos y contemplar su obra. Hay fotos de ellos con ellos, de su búsqueda, de su obra.

Supongo que este lugar está fuera de las grandes rutas turísticas de los parques, pero todo aquí tiene una energía especial. Recuerdo una última imagen que me pareció un regalo. Asomado a aquel valle en el que una roca parte la nada desde el centro, vi andar a lo lejos por la vereda de un camino seco  a un solitario masai. Avanzaba  en medio de aquella sequedad y calor hacia no se sabe dónde. Metáfora perfecta de aquel lugar. Algo así hacían los padres de todos hace 3,6 millones de años.

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Comentarios (2)

  • Lydia

    |

    Muy interesante lo que cuentas sobre la antropóloga Mary Leaky y muy bonita la historia de Yoshiharu Sekino.
    Me he reído un montón con lo de los fósiles que podrían haberse llamado Manolo García.
    El final de la historia, magnífico.

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  • Celia

    |

    Muy interesante.
    Jajaja

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