Por ejemplo, los masais

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Apenas veo nada, sólo la llama encendida que calienta un caldero con leche. Hace mucho calor y el estrecho habitáculo está lleno de moscas. La poca luz que entra por dos pequeños agujeros en las paredes de paja y excrementos deja pasar también una pizca de aire. Nos sentamos. Wilson los mira y les dice en su lengua que “son periodistas que están interesados en conoceros, en saber cómo vivís”. Estamos en una casa masai, lejos de un poblado turístico como pedimos, donde han aceptado enseñarnos sus casas (también aquí, donde no hay danzas programadas, hemos tenido que pagar algo para que nos permitan entrar).

Parecen caballeros Jedi, señores de la guerra a la vieja usanza

Es imposible no tener una fascinación por este pueblo de fieros guerreros. Antes de mi encuentro directo con ellos, en uno de sus poblados, los vi pasar con sus largas mantas rojas y azules, inconfundible estampa de un hombre caminado sin miedo por el medio de la sabana. Parecen caballeros Jedi, señores de la guerra a la vieja usanza.

“Hay otras tribus con tradiciones más duras y sorprendentes que los masai”, me cuenta Wilson. Yo escuchó y entiendo a un meru, un local que no encuentra en ellos diferencia, pero la imagen lo es todo y la estampa de esta tribu les confiere un hueco en la mítica visual de África.

Intenté entender todo lo que pude a los masai- Hice mil preguntas, hablé con todos los que me encontré en el viaje y miré siempre fijamente, casi con hambre,  cada vez que me cruzaba con sus poblados, rebaños, motocicletas, bicis, mercados…. Me interesaban, mucho, tanto como para perdernos por el Serengeti buscando las rocas donde tienen sus pinturas sagradas.

Los escritos y palabras pertenecen a los que los leen o escuchan

Escribí un largo artículo en El Mundo, que por algunos comentarios, creo que se entendió al revés de lo que pretendía, pero los escritos y palabras pertenecen a los que los leen o escuchan, así que lo doy por bueno. Ahora quiero contar aquellas maravillosas cosas que allí no entraron. Las pequeñas razones e historias que me acercaron algo a los masai.

Como por ejemplo que los masai no entierran a sus muertos porque creen que hace daño a la sagrada tierra. Mueren, los meten en bolsas de cuero y abandonan el cadáver fuera del poblado, lejos. A los tres meses vuelven a ver qué ha pasado. Si se lo ha comido una hiena es que es una mala persona. Si se lo comió un buitre es que está en el paraíso.

Los masais no comen peces porque para ellos son serpientes

Como por ejemplo que los masais no comen peces porque para ellos son serpientes. Tampoco comen verduras, sólo algunas hierbas muy amargas  que ponen a la carne y usan como medicinas. Comen también las hojas de las acacias, pero su dieta proviene de sus vacas: leche, sangre y carne. Además, los hombres y mujeres masais no comen nunca juntos.

Como por ejemplo, que no matan ni cazan a los animales salvajes si no es necesario. Sólo lo harían por defensa o por religión. Los masai, les dijo su Dios Ngai, son dueños de todas las vacas que hay en el mundo. El único animal salvaje que si pueden comer es el Eland, que para ellos eran antiguas vacas salvajes.

Las mujeres masais se rapan el pelo al cero y los hombres se dejan melena para imitar a los leones

Como por ejemplo que sienten tanto respeto por los leones, a los que antes cazaban los chicos con lanza para ser considerados hombres (ahora lo prohíben los gobiernos), que su estética depende de ellos. Las mujeres masais se rapan el pelo al cero y los hombres se dejan melena para imitar al macho y la hembra.

Como por ejemplo que Ngai, su Dios, era el cielo y la tierra juntos. Luego se enfadó y separó el cielo de la tierra. Los masai creen que él es la tierra, por eso no cultivan, porque dañaría a su Dios.

Como por ejemplo que el “ficus sicomoro” es su árbol sagrado. Allí hacen sacrificios  para arreglar pequeños asuntos familiares o del poblado, pero cuando se alarga la sequía van hasta su monte sagrado, Oldonyo le Ngai, un volcán aún activo, y sacrifican bueyes.

Van hasta su monte sagrado, Oldonyo le Ngai, un volcán aún activo, y sacrifican bueyes

Como por ejemplo que la ablación se practica aunque este prohibida y que es una de las sociedades más permisivas en temas sexuales. Los hombres dejan a sus mujeres para que tengan relaciones con otros masais cuando pasan por sus campamentos y ellas pueden  también tener relaciones extramatrimoniales consentidas.

Como por ejemplo que dentro del cráter del Ngorongoro hay un túmulo sagrado de los dotoga que los masais no profanaron pese a conquistar y expulsar a un viejo enemigo al que llaman Mangiati, que significa “el enemigo respetado”.

Un viejo enemigo al que llaman Mangiati, que significa “el enemigo respetado”

Como por ejemplo, que muchos usan el móvil, que algunos tienen moto, estudios, trabajan de guías, en los hoteles, hablan idiomas, se emborrachan, se casan con mujeres no masais, venden souvenirs en las playas de Zanzíbar, abren sus poblados, danzan para los turistas o no les gusta estirar sus lóbulos o quitarse las paletas, dientes, para ser más bellos.

Todos esos es lo que aprendí durante una semana de viaje buscando lo que eran, por ejemplo, los masais.

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Comentarios (3)

  • Viajes de Primera

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    Además de su por su peculiar imagen, los masais forman parte del imaginario blanco sobre África, casi más que otros grupos también conocidos, como los zulúes, por su presencia casi permanente en todos los relatos e historias de expediciones por el continente negro… Quien ha crecido siguiendo a Livingstone, Stanley, Burton, Baker o Speke, no puede evitar la fascinación por esos guerreros Jedi (¡Fantástica comparación, por cierto!). Nos habría gustado leer ese artículo extenso que se entendió al revés…

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  • Lydia

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    Veo que te has empapado de todo lo que has podido, que has estado todo el tiempo con los cinco sentidos alerta, para que no se te escapara nada y has tenido la amabilidad de compartirlo. He aprendido muchas cosas sobre las masai y desde luego, yo también creo que forman parte de nuestro imaginario sobre Africa.
    Las imágenes me han encantado.

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