Voulet y Chanonne: la macabra matanza francesa del Níger

¡He visto horrores. Horrores que usted no ha visto. Pero no me llame asesino. Tiene derecho a matarme. Tiene derecho a hacer eso. Pero no tiene derecho a juzgarme. No existen palabras… para describir lo que es necesario a aquellos que no saben qué es el horror. El horror…El horror tiene rostro!

Estas palabras entrecortadas  pronunciadas por un agonizante Marlon Brando en Apocalypse Now,  han quedado esculpidas en la historia del cine, ejemplo revelador de que la barbarie y la locura del ser humano no conocen límites. Sin embargo Coppola, Joseph Konrad, autor de El Corazón de las Tinieblas y puede que hasta el propio coronel Kurtz hubiesen palidecido de asombro al conocer la historia de Voulet y Chanoine. Como en muchas ocasiones la realidad supera la ficción, y  la expedición de estos dos militares franceses  escribió una de las páginas más brutales de la colonización africana. El horror en esta ocasión cobró rostro y se extendió como una mancha vergonzosa en el corazón del Sahel.

Nos situamos en el verano de 1898, la colonización africana vive uno de sus puntos culminantes. Las dos principales potencias europeas se lanzan a una carrera enloquecida por obtener el predominio del continente negro. Francia de Oeste a Este e Inglaterra de Norte a Sur dibujan una simbólica cruz que durante los cincuenta años siguientes regirá los destinos de un complejo mosaico  de etnias, pueblos y religiones  muy diversas. El capitán Voulet es el  jefe del destacamento francés destinado a ocupar  el Chad. Veteranos de la guerra contra el belicoso país Mossy en Burkina Faso. Voulet y su segundo el capitán Chanoine, gozan de un gran prestigio en la Francia de la época. Antes de comenzar la expedición Voulet pronunciaría unas palabras proféticas, “La guerra más humanitaria es la más inmisericorde y a la vez  la más corta”.

Antes de comenzar la expedición Voulet pronunciaría unas palabras proféticas, “La guerra más humanitaria es la más inmisericorde y a la vez  la más corta”

La columna entra en las tierras del Alto Niger, siguiendo el curso del río van dejando a su paso un rastro de saqueo, enfermedad y destrucción. Los episodios cruentos se suceden como un enjambre; raptos de chicas jóvenes en los poblados para satisfacer las necesidades de la tropa, prisioneros convertidos en esclavos para hacer las funciones de porteadores, robos de cosechas, incendios , ejecuciones …

La macabra caravana avanzaba trabajosamente  por el actual Níger. Según testimonios de la época a la derecha del destacamento militar marchaban cerca de ochocientas mujeres en su mayoría raptadas y a la izquierda una enorme tropa de pastores nómadas peuls y tuaregs encargados con sus rebaños de surtir de carne a los soldados y de cobrarse venganzas tribales contra las tribus sedentarias y negras del sur de Niger. La comitiva se cerraba con enjambres de moscas que se arremolinaban voraces sobre las cabezas de los enemigos sometidos, que clavadas en estacas a orillas del río despedían al ejército representandoun horrible espectáculo.

Los testimonios y correos de denuncia  se agolpaban en el Ministerio de Colonias Francés., la leyenda de Voulet y Chanonne se agigantaba a medida que se prolongaba la marcha espectral. En Kakpu, los habitantes habían sido desnudados por completo y sus cosechas quemadas. En Sassanné Houssa más de cien mujeres y niños fueron asesinados y decapitados a golpe de balloneta por ser demasiado débiles para servir al ejército. Cada vez que un portador no podía seguir era ejecutado de un sablazo  y abandonado a los buitres para economizar las balas. Las autoridades francesas optaron por mandar una segunda columna al mando del capitán Klobb para averiguar si los hechos eran ciertos. Como el teniente Willard de Apocalipsis Now, Klobb experimentaría un vertiginoso descenso a los infiernos de la condición humana durante la extenuante persecución de Voulet.

El 9 de Mayo de 1899 la columna realizaría una trágica parada en la villa de Birni n’Koni. Hoy  es un pequeño pueblecito en mitad del camino entre las ciudades de Maradí y Niamey, con uno de los mercado más multicolores, turísticos  y pintorescos del Sahel. Tubus, hausas, djermas y tuaregs conviven en un ambiente apacible  que hace difícil imaginar que sus desvencijadas calles acogiesen uno de los episodios más cruentos de la historia de África Occidental.

Los acontecimientos se desencadenaron debido a que  algunos guerreros hausas opusieron resistencia armados con arcos y flechas y el pueblo fue masacrado y destruído. Cinco mil prisioneros fueron decapitados y las mujeres violadas. Al día siguiente Birni n’Koni había dejado de existir. Los meses siguientes denominados como “La colonia infernal”, desembocaron en una espiral de horror y crueldad. Voulet y Chanonne y sus tropas descontroladas sembraron el terror en el Sahel, los métodos de tortura supusieron una desafío a la imaginación  alimentada por el hastío de los soldados. Descuartizamientos, decapitaciones, ahorcamientos, las bandadas de hienas perseguían a la columna en busca del improvisado festin humano  y su risa siniestra sellaba en las noches la banda sonora de aquella locura.

“Yo ya no soy francés, consideradme un jefe negro, con vosotros fundaré un imperio”

Klobb mientras, seguía el rastro de incendios y osamentas acercándose cada vez más. Tras más de 2000 kilómetros de persecución, finalmente  ambas columnas se encuentran alas puertas de la actual Zinder en Níger. Voulet abre fuego y Klobb muere el 14 de Junio de 1899. El coronel alcanzando la apoteosis de la locura proclamaría esos días entre sus tropas. “Yo ya no soy francés, consideradme un jefe negro, con vosotros fundaré un imperio”. Sin embargo la columna de Klobb opuso resistencia y mejor armada, consigue matar a Voulet el 16 de Julio y a Chanonne el 17 poniendo fín a la barbarie. La columna se fusionó al mando de Joalland, subordinado de Vouled y Meyner lugarteniente de Klobb y continuaría su expedición hasta el lago Chad, consiguiendo la conquista de este país y la extensión hacia el este del Imperio colonial francés.

La justificación oficial de los sucesos, fue la locura transitoria de Voulet y Chanonne debido al rudo clima y sol africano. Años después Marchand uno de los más célebres colonizadores franceses le enviaba una carta a Meyner donde podía leerse. “No existen mejor combatiente que un criminal”. Hoy los habitantes de los pueblos alrededor del Níger  como Birni N´Koni, pilan mijo y cultivan intentando sacarle algún partido a esta tierra reseca y hostil, la mayoría habla francés, muchos hablan del colonialismo con nostalgia, pocos conocen que hace poco más de un siglo sus pequeños poblados fueron testigos de una de las páginas más tenebrosas del colonialismo. Un Apocalypse Now a la africana.

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