Maputo: la estación de tren más bella del mundo

Por: Javier Brandoli (texto y fotos)
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el viaje

La antigua Lourenço Marques, capital de la joya de la corona de las colonias portuguesas africanas, es una ciudad que pareciera anclada en ese nombre, ese pasado. Nada parece que se ha movido desde entonces. Las aceras coleccionan agujeros por los que desagua el tiempo; las aguas del Índico parece que murieran en arenales olvidados sin sensación ni de mar ni de ciudad; hay edificios que parecieran inertes, que dejaron su esqueleto a medio construir desde que en 1975 se ratificara la emancipación de Portugal. Eso es Maputo, una capa de polvo sobre una ciudad alegre, abierta.

Pero la ciudad  tiene un llamativo legado histórico. Una ruta céntrica, que se puede hacer a pie o usando los tuk-tuks (taxis moto). Nosotros decidimos ir a pie desde la Avenida 24 de Julio, en la que está nuestro hotel, y acercarnos a la antigua fortaleza portuguesa: Nuestra Señora de Conceisao. Levantada sobre un antiguo fuerte construido por Boers llegados desde Ciudad del Cabo, los lusos arribaron de nuevo en la bahía y decidieron quedarse una plaza semi abandonada en la que levantaron el actual fuerte en 1787 (la presión zulú en esta zona hizo que fuera de alto riesgo en aquellos años). Comienza entonces una fuerte lucha por el control de la bahía en el que se ven envueltos los ingleses, que comienzan a colonizar el sur de África, los Boers, que ven en Maputo un importante puerto para su añorada República del Transvaal, y los portugueses dominadores de la tierra. De hecho, un pacto entre las tribus locales y los lusos evita el control británico de la zona. Sin embargo, pronto se desencadenan batallas entre las tribus mozambiqueñas y los colonos ibéricos que terminaron en algunas matanzas (hay varios relieves referidos a este momento en el fuerte). Desde las almenas del fuerte se contempla un viejo mercadillo de comida y la plaza 25 de junio.

El hierro se mezcla con viejos relojes, bancos de madera y un viejo bar en el que es obligado parar y tomar algo

Desde el fuerte nos dirigimos al monumento más importante de la ciudad, la estación de tren. Antes, paramos a contemplar las obras del Museo de Arte Nacional (mezcla extraña de estilos y conceptos). Un kilómetro después tropezamos con una instalación ferroviaria que está considerada en muchas guías como una de las diez más bellas del mundo. No es exagerado, la estación de Maputo es una preciosa joya. Fue el famoso arquitecto Gustav Eiffel el que diseñó el edificio. El hierro se mezcla con viejos relojes, bancos de madera y un viejo bar en el que es obligado parar y tomar algo (si tiene suerte y van por la noche escucharán a alguien tocando el piano). La estación se diseñó en 1910, para entonces ya había tren entre Maputo y Pretoria, y se convirtió en un importante acontecimiento que reflejaba la importancia económica de esta ciudad colonial.

No es la única obra que Eiffel, que nunca pisó Maputo, realizó en la ciudad. La Casa do Ferro (casa de hierro) es también obra suya. Está en el centro, junto a la catedral, y demuestra que el bueno del francés no conocía la zona. Lo hace porque la casa, que se trajo desde Francia panel a panel, y que está completamente revestida de hierro, se convirtió en un horno inutilizable. El sol pegaba en el metal y dentro el termómetro ascendía tanto como el techo de su famosa torre parisina. Hoy está equipada con aire acondicionado y es oficina de turismo. Es tan preciosa como absurda.

Por último, y reseñando antes que a la afueras de Maputo, camino del aeropuerto, se puede ver una plaza de toros abandonada que fue levantada por los portugueses (la plaza más al sur del planeta) y convertida hoy en zona de talleres y venta de drogas, nos dirigimos al viejo jardín botánico. Está en el parque que pega con la Casa do Ferro. Perfecto resumen de la ciudad. Olvidado, abandonado, nos es difícil imaginar los tiempos en los que fue un gran parque; los tiempos en los que Eiffel diseñaba la ciudad.

el camino

Desde Lisboa hay varios vuelos directos. También es una excursión fácil desde Johannesburgo. Mucha gente cruza a conocer Maputo tras hacer un safari por el Parque Kruger.

una cabezada
Esta vez daremos dos recomendaciones en negativo. Aconsejamos no dormir en los hoteles Villa das Arabias y Villa das Mangas. Son de la misma cadena y aunque lucen modernos y aceptables, la calidad es mala. Merece la pena buscar otras alternativas.

a mesa puesta
Restaurante Sagres. Magnífico local donde saborear un exquisito marisco. Pegado al mar, la comida es excelente. La parrillada para dos una de las mejores que este viajero ha probado fuera de España. Obligado ir.

Mercado del pescado. Un clásico de Maputo. Se compra el marisco o pescado en los puestos y los cocinan en parriladas en el mismo mercado.

Restaurante Taverna: un portugués de comida excelente y excelente oferta de vinos. El fiambre y la carne espectacular.

muy recomendable
-Desayunar en las terrazas de los viejas cafeterías de la Avd 24 de Julio, recorrer el litoral y tomar una cerveza en alguno de los hoteles con restaurante, entrar en los mercados municipales… Vivir una ciudad con una energía divertida y postiva.

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Comentarios (3)

  • canfranero

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    La mas bella… con permiso de Canfranc ¡reapertura ya!

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  • MereGlass

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    Cuántas ciudades prósperas como Maputo y Manaus hubieron de contemplar impotentes cómo sus años de esplendor se desvanecían para quedar olvidadas en mitad de la nada… Me alegra que aún quede algo de aquel espejismo, tiempos himnóticos y un tanto absurdos cuando algunos soñaban y todo, al menos, parecía más fácil. Javier, muchas gracias.

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  • Javier Brandoli

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    Gracias a ti MereGlass. Las ciudades se cubrieron de polvo, ganaron en libertad y se despertaron de un bofetón de realidad que les hizo soñar que con ser sólo ellos huirían de todo, incluido de ellos mismos.

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