Jamaica: Bob Marley ya no es el rey

Por: Diego Cobo (texto y fotos)
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El avión no debía de estar a más de 1.000 metros de altura. Desde la ventanilla, una lengua de tierra acababa en un pequeño cogollo de luces intermitentes. Había guardado ya la lectura que me había ocupado en el salto desde Atlanta a Kingston –dos horas de avión, o por ahí–, ‘La taza de oro’, una biografía novelada de Henry Morgan, el pirata más famoso del Caribe. Y aquel trozo de tierra que renacía después de una tira de asfalto finalmente resultó ser Port Royal, la antigua capital de Jamaica y donde el pirata Morgan –primero como bucanero y después como gobernador– armó su leyenda.

Jamaica es una pequeña mota de tierra en el mar Caribe; algo así como una isla con la superficie de Asturias y una historia a medio camino entre la gloria y el infierno: Port Royal era conocida como la “ciudad más corrupta del mundo”. Así que cuando un terremoto sacudió la tierra en 1692 y se tragó la ciudad, la interpretación fue la de un castigo divino –quizá merecido–. Los supervivientes se movieron y fundaron Kingston, a muy poca distancia.

En Port Royal, antigua capital de Jamaica, armó su leyenda el pirata Morgan

La capital de Jamaica es hoy una ciudad anárquica: una mezcla de esa tradición marítima y una cultura–y la sangre– de África bombeando en sus venas, ya que durante la colonización inglesa llegaron más de un millón de esclavos a estas costas. Si esa composición se da bajo el sol del trópico y la envuelve el mar Caribe, entendemos qué significa esta pequeña isla que los taínos llamaron ‘Xaymaca’ (tierra de lana y agua). Actualmente, el 92% de la población jamaiquina es afrodescendiente.

“Entre 1962 y hoy han cambiado muchas cosas, pero podríamos haber hecho mucho más si hubiéramos contado con algún tipo de plan de desarrollo para arreglar muchas cosas: los gobiernos han luchado por asegurar facilidades”, comenta Verene Sheperd, presidenta de la Comisión Nacional de Reparación que el Gobierno creó para articular las demandas al Reino Unido, su antigua metrópoli.

Kingston es hoy una ciudad anárquica, con la sangre de África bombeando en las venas de su tradición marítima

Como en todos los países del Caribe –una lista liderada por Barbados–, Jamaica fue una sociedad de plantación: los inmensos ingenios de azúcar que aún hoy despeina el viento a la orilla de las carretera creó un paisaje físico e imaginario que colapsó cuando se abolió la esclavitud en 1833 tras los innumerables levantamientos de los esclavos de esta isla. No es extraño que todos los héroes nacionales, que son siete, estén relacionados con la liberación de los negros.
“La comisión escucha las diferentes voces para ver cómo los grupos afectados piensan acerca de la justificación para la reparación”, se trata de escuchar las “experiencias personales de cómo se han desconectado de su historia y su sufrimiento”, explica la profesora en su despacho de la Universidad de las Indias Orientales (UWI) en una tarde lluviosa de octubre.

Quiso el azar que este viaje por los bordes de la isla, con alguna incursión al ombligo de la selva, coincidiera con la celebración del Día de los Héroes Nacionales, el 19 de octubre. Y que el día 12 de octubre, Día de la Hispanidad, me encontrase entrevistando a Sheperd, una mujer que también forma parte del Comité de Naciones Unidas Contra la Discriminación Racial. Una mujer, pensé, templada y reflexiva, con un perfil institucional. Así que, tras casi una hora de conversación y para saciar una curiosidad personal más que por otro interés, se lo pregunté:

–¿Y qué opina usted del 12 de octubre?
–España colonizó Jamaica y prácticamente mató a los indígenas. Nosotros, en esta parte del mundo, no podemos entender por qué los europeos no tienen responsabilidad por sus acciones.

Donovan Germain, uno de los productores más importantes de la isla, me confirmó que la fiebre del reggae está en decadencia

Muchos de los movimientos políticos de Jamaica, de hecho, han ido en busca de un reconocimiento por parte del Reino Unido que no llega: reconocen que el comercio de esclavos fue algo histórico, pero que no tienen responsabilidad.
Pero lejos de la autocomplacencia, la vida en Jamaica vibra: vibra en las calles, en los locales musicales, en los mercados, en las notas musicales que se exporta al mundo entero. Desde que Bob Marley saliera de su glorioso Trench Town –un colorido barrio de calles en paralelo en Kingston–, el reggae ha sido el himno más característico del país caribeño.

Donovan Germain, uno de los productores más importantes de la isla, me confirmó que la fiebre del reggae está en decadencia y que los jóvenes prefieren escuchar en la radio mezclas mucho más machaconas. El día que me cité con Germain en sus estudios Pent House coincidió que fueron a visitarle el dúo Althea & Donna, que habían triunfado –por lo visto– en los años 70 en Inglaterra con el tema ‘Uptown Top Ranking’. ¿Te suena la canción?, me dijo el productor delante de ellas. Mostré cara de sorpresa, así que la pusieron en el ordenador y, cuando volvió a preguntar, mi lado educado –y cínico– exclamó un “¡claro!”. No sé si se lo creyeron, porque acto seguido me dijo: “Entrevístalas”. Y, obviamente, no se me ocurrió qué preguntarles, así que recurrí a obviedades.

El Geejam Hotel tiene uno de los estudios de grabación más universales de Jamaica

A 100 kilómetros de Kingston se encuentra el Geejam Hotel, que también tiene uno de los estudios de grabación más universales de Jamaica: en esta villa de casitas desperdigadas entre la flora tropical han grabado discos Alicia Keys, Björk, Katy Perry o Amy Winehouse, entre otras estrellas. Port Antonio fue el lugar elegido por el productor Jon Baker para crear el lugar idóneo donde la música emerge más allá de la capital. Y no es extraño que este hotel y estudios encaramados a las alturas, con unas vistas privilegiadas al mar, sea el lugar de trabajo de quienes vienen buscando la inspiración.

Es precisamente en la costa norte donde los turistas se dejan caer. Port Antonio es el lugar más codiciado, aunque más caro y donde las despampanantes boutiques –como el Geejam o el Trident Hotel– alojan a sus clientes. Pero las ráfagas de hoteles se suceden por toda la costa: Ocho Ríos, Montego Bay y Negril –con una larga zanja de arena volcada al mar– son los lugares más conocidos, comunes y accesibles para todas las economías.

Aquí han grabado discos Alicia Keys, Björk, Katy Perry o Amy Winehouse, entre otras estrellas

El verdadero interés de la historia de Jamaica se ha decidido en lugares que están entre ambas y a las que apenas llegan visitantes. En las profundidades de la isla, una cadena montañosa conocida como las Blue Mountains sirvió a los esclavos rebeldes para ocultarse y luchar contra el poder colonial… Y Falmouth, por ejemplo, fue una vieja ciudad que emergió gracias a la esclavitud y la industria del azúcar, pero apenas se detienen los cruceros que brincan entre las islas del Caribe. Es probable que los escarnios de cuatro siglos de dominio pasen desapercibidos para los ocasionales visitantes que se cuecen en la isla, que ignoran que entre las restauradas calles de esta bonita ciudad se comerciaba con personas. Sobre el turismo está todo escrito.

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