El sms que nos manda Del Bosque

Por: Javier Brandoli (texto y fotos)

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Primero descompones la cara, supongo que a cámara lenta la imagen debe ser digna de National Geographic, luego sueltas un alarido, constante, que dura una eternidad. Te abrazas a tus dos amigos, Dani y Alberto, mientras gritas, sólo gritas y saltas en estado de enajenación transitoria. Te abrazas entonces a otros tres tipos que se sitúan a nuestra derecha, en escorzo, en cuerpos imposibles que mantienen el equilibrio en un estallido de felicidad hasta que fallan las fuerzas y aquel amasijo de músculo y carne se descompone y cae al suelo, entre sillas y piernas. Sólo hay chillidos de gloría entre nosotros, hasta que poco a poco se recompone el puzzle y se recuperan los sentidos. Entonces, miras a tu izquierda y ves a un hombre que está solo, que ha cruzado toda África en unas horas para este instante, que llora como un niño. Lo hace desparramando lágrimas por su rostro, incapaz de contener las emociones. Sólo hay ruido a tu alrededor, y felicidad, mucha: Iniesta acababa de marcar el gol más esperado de la historia.

 Entonces, miras a tu izquierda y ves a un hombre que está solo, que ha cruzado toda África en unas horas para este instante, que llora como un niño.

Recordabas entonces aquel sms que nos contestó Del Bosque un día antes de la final. Alberto tenía su teléfono y le mando un mensaje anónimo el viernes que decía “Felicidades, mañana cuentas con tres gargantas para apoyar a la Roja: Dani, Alberto y Javier”. La respuesta del tipo, que no sabe quién le escribe, habla del personaje: “Gracias. Disfrutar del partido”. El día antes del encuentro más importante de su vida, el entrenador de la selección española tiene tiempo para responder a un sms anónimo y hacerlo en esos términos: Disfrutar, dice Vicente, enseñando una fórmula que te lleva directa a la gloria. Así lo hicimos los pocos españoles que estábamos en el campo y los millones que los siguieron desde otros rincones del planeta. Nuestras vidas seguirán iguales, seguirá habiendo injusticias por las que revelarse, problemas a los que enfrentarse y fiestas que celebrar, que la vida para los agoreros de este tipo de estallidos de felicidad colectiva se vuele gris, como forma de invalidar tan ridículo estímulo.

Recuerdas también la cantidad de sudafricanos que se vistieron con la Roja, animando una selección que no es suya y que difícilmente colocan en el mapa. Una familia de origen indio, celebraba en medio de la hinchada spanish el triunfo. La niña, de unos siete años, llevaba la bandera española pintada en la cara. Chocaba su mano con nosotros y sonreía sin entender nada que no fuera aquí hay un montón de gente que se lo está pasando bien. “Yo me uno a la fiesta”, debió de pensar.

La vida para los agoreros de este tipo de estallidos de felicidad colectiva se vuele gris, como forma de invalidar tan ridículo estímulo.

He visto cantar a un restaurante entero el “que Viva España” a trompicones de acento; bailar y reírse a los trabajadores de los peajes cuando les dábamos desde el coche nuestra particular serenata de vuvuzelas; salir huyendo un miembro de seguridad que se acercó a pedirnos que dejáramos de dar por saco con la trompetita y se encontró con que se la tocábamos en la cara (el tipo se reía a carcajadas y nosotros también); a un grupo de niños quedarse a vigilar los coches aparcados en las lejanías del estadio y recibirnos ocho horas después, que la fiesta se alargó dentro, con una bandera de España y, eso sí, pidiéndonos que les diéramos hasta el hígado… Este es un lugar donde, por norma, las sonrisas se devuelven con sonrisas.

Y acabó el Mundial, el evento que modificó la cara más tosca del país y la convirtió en amable. ¿Volverán ahora los miedos de las noches de calles vacías? ¿Volveré a fijarme en las alambradas que dividen este país entre sospechosos y sin sospecha? ¿Notaré el silencio, la falta de banderas colgando de los coches, los minibús sin turistas? Sentí algo parecido durante un instante, cuando ya casi con las luces apagadas del estadio, me fijé el videomarcador que decía “Goodbye”. Me quedé sentado, en silencio, pensando en la fiesta que ha sido la Sudáfrica mundialista y la no mundialista. En 19 días parto para Namibia, donde empieza otro viaje, con una sonrisa colgando de mi mochila. “A disfrutar”, que diría Del Bosque.

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Comentarios (9)

  • Ricardo

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    Tu lo has dicho, Javi. A disfrutar. Magnífica crónica. VaP estuvo ahí. Ya siempre podremos decir que este ilusionante proyecto nació el año del Mundial de España. Un abrazo fuerte

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  • Lisetta

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    Hay cosas que solo se pueden contar con el alma y esta es una de ellas. No hay mas remedio! tendremos que disfrutar de la vida y de todos los rincones por los que habremos aun de pasar, ellos nos haran aprender que la vida se compone tan solo de eso, de pequeños momentos de gloria vividos de forma colectiva o individual. Que hasta el sabor amargo de una lagrima nos dice que aun queda mucho mas….
    QUE SIGAS DISFRUTANDO DE LA VIDA Y CHUPES DE ELLA HASTA LA ULTIMA GOTA DE SABIDURIA Y ESPERIENCIA QUE PUEDA DARTE.
    Pd. No te olvides de mandarnos toda lo aprendido en tus cronicas, nos viene muy bien volar…..

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  • Maribel

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    Lloré como una niña el día del partido, lloré cuando vi a Del Bosque con su hijo en ese autobús de la selección que apenas podía moverse entre la marea roja que inundaba las calles de Madrid. Y ahora he vuelto hacerlo. Eres grande compi, muy grande.Y si alguien se merecía estar ahí ése eres tú, porque gracias a ti muchos lo hemos vivido como si estuviésemos allí. Disfruta cómo sólo tú sabes

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  • despeinada

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    Lo sabías; sabías que pasaría. Te anticipaste. Y querías estar allí. Sabías que Iker levantaría la Copa. Es otro de los muchos sueños que dejan de serlo. Ahora son imágenes clavadas en tu retina, a cámara lenta. Descompuesta o cómo carajos quieras que sean. Las puedes recomponer a tu antojo. Porque tú sí puedes decir que estabas allí. Me alegro. Desde aquí hemos podido gritar mucho, pero desde allí se oye más. Ahora a seguir disfrutando de África. Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

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  • Xavi Prats

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    Mucha suerte en tu nueva búsqueda. Estos días me has emocionado y nos has hecho vivir el Mundial de una forma aún más especial. Espero que encuentres la respuesta que buscas, esa que a veces surge entre silencio y silencio. (claro que la vuvuzela no contribuye mucho). Muchas gracias por compartir tus experiencias con nosotros. Sigo donde siempre y ahí me tienes para lo que quieras. Un fuerte abrazo

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  • Javier

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    Gracias a todos. Yo sigo aquí, sin World Cup pero con muchas cosas que compartir aún

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  • Chis

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    Veo que la camiseta de la selección nacional te favorece!! No sabes la envidia que me das por haber vivido ese mundial en primera fila!! No te tomaste nada con Llorente? Me alegro de que estés disfrutando tanto de tus viajes. Bss.

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  • María

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    A veces el viajero hace un alto en el camino y una tormenta anega su mochila. Pero otras veces ve a su selección, a su Roja, ganar el campeonato mundial de fúbol… y entonces es el hombre más feliz del mundo… lo trata de contar a quienes esperan leer su viaje, pero ellos saben que en realidad fue mucho mejor… y el hombre que guió a la selección a la victoria sabe que estuvo allí, y ahora sabe también que la copa está en españa por

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  • María

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    A veces el viajero hace un alto en el camino y una tormenta anega su mochila. Pero otras veces ve a su selección, a su Roja, ganar el campeonato mundial de fúbol… y entonces es el hombre más feliz del mundo… lo trata de contar a quienes esperan leer su viaje, pero ellos saben que en realidad fue mucho mejor… y el hombre que guió a la selección a la victoria sabe que estuvo allí, y ahora sabe también que la Copa está en España porque el viajero se empeñó en empujar con toda su energía, y la de más de 47 millones de compatriotas, el pie de Iniesta… ventura para el viajero…

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