Crónicas

Textos sobre viajes y política internacional alrededor del globo

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Bangkok, más allá de los guetos de turistas

Tuvimos la oportunidad de entrar a la ciudad por la puerta principal, no por la de invitados. Una pareja de amigos de Francesca, ella tailandesa, nos alojaron en su casa y nos enseñaron su ciudad. Y allí, por resumir, todo ganó encanto y realismo respecto al aterrador Bangkok (válido para toda Tailandia en mi opinión) de tanto viajero que acude enloquecido a Khao San Road y alrededores (barrio mochilero).

Etiopía, en diez imágenes

El norte enseña su historia con la frente alta, sabedor de que sus reyes fueron grandes y de que su historia es hermosa. El sur es primtivo, sus tribus son ancestrales, detenidas en el tiempo. Las gentes de Etiopía, las tres veces que allí estuve, me parecieron pícaras, canallas, generosas, cultas y con demasiado peso en sus miradas. Había una cierta tristeza, un campo callado y unas ciudades vivas y libres.

The Great Ocean Road: conduciendo sobre el océano

Quedé en no volver a desesperarme cuando me encontrase encerrado en un atasco o cuando el camino no me aportase más que nimios kilómetros de asfalto. Me dije que me lo recordaría mientras tomaba curvas sobre el mismísimo océano bordeando la costa sur australiana a través de la Great Ocean Road.

Kenia, en diez imágenes

Una costa de arena blanca y mar azul, un tren decrépito y maravilloso que navega en el tiempo, unos parques donde nunca descansan los sentidos, una capital cosmopolita, un lago de agua azufre, unas tribus del pleistoceno, unos campos de cultivos donde todo crece, una dolorosa pobreza urbana y una gente alegre y capaz. Kenia podría ser el país que mejor resume África.

Tanzania, en diez imágenes

Es la catedral de la vida salvaje africana. Sus parques son majestuosos, probablemente en términos absolutos, em paísajes y animales, los mejores de todo el c0ntinente. Su fama es merecida, se cobra en aullidos de hiena y en pisadas de barro de las eternas manadas de ungulados. La Gran Migración es el espectáculo natural más imponente que nunca contemplé.

Hongcun, la villa espejo

La plaza central es líquida y la acera rodea una laguna en la que nadan peces rojos que se confunden con el reflejo de los farolillos chinos. Es un espejo redondo donde se miran las casitas de piedra para ver que apenas les ha afectado el paso del tiempo.

Kruger: nubosidad variable

El gran parque surafricano era una tarea en lista de espera desde hacía años. Por el camino se sucedieron antes unos cuantos parques africanos. Mi mirada ya no era la misma que cuando lo había leído, imaginado y paladeado como se paladean las palabras que tienen alma.

Mongolia: horizonte infinito

Sencillamente, no tiene fin. Es el horizonte más distante e impreciso que jamás he observado. Lo miro de nuevo... Aprecio con relativa claridad las líneas que marcan el fin de la descomunal llanura verde sobre la que mis pies están plantados.

Zambia, en diez imágenes

En los parques de Zambia se escucha y contempla a los leones en sus rutinas de caza y siesta. Los animales parecen dueños de todo, de una naturaleza que roza la perfeccción. Quizá Kenia y Tanzania tengan parques más espectaculares y más llenos de vida salvaje, pero en Zambia hice mis favoritos safaris, especialmente en los fabulosos Lower Zambezi y South Luangwa.

Shanghái: luces de neón y karaokes

Shanghái se nos presentó desordenada sin acabar de decidir donde acaban los rascacielos y dónde empieza el olor del pato laqueado. Sostuvimos el equipo de cámara con una mueca de duda, mirando los edificios estirados hacia arriba y aturdidos por el ruido de chatarra a ras de suelo.

Masai Mara: el hechizo de África

Se ha escrito casi todo del Masai Mara, pero eso no impide que siga siendo un lugar mágico, único en la tierra, donde a uno realmente le entra el “mal de África”, donde deja detrás para siempre parte de lo que era, y entra en un espacio al que siempre querrá volver.

Zimbabue, en diez imágenes

Zimbabue es polvo y piedra. Un país casi muerto, un fantasma que sobrevive por inercia, por salvaje. Su campo es cruel, bello, desordenado. Zimbabue es el África de ayer. Sus gentes son cultas y simpáticas pero en sus rostros se intuye el desencanto de todo lo que no les permiten ser. Zimbabue se mata en su pasado sin saber si volverá a nacer.

El camino más peligroso del mundo

A partir de ahí debíamos grabar, rezar y mirar lo menos posible hacia abajo, aunque para colocar mis pies era obligado ver cómo la montaña se desvanecía y el suelo se hacía tan pequeño, tan distante, que me entraba una risa tonta y nerviosa, propia de las situaciones de pánico incontrolado.
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