Glaciar Gangapurna: el aliado contra el mal de altura

Por: Juancho Sánchez/Gustavo Castelao (texto/fotos)
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Día 7. Bhraga-Glaciar Gangapurna- Manang- Bhraga. Yo no sé los demás, pero a mi la tensión nerviosa me sube por minutos. Es como que ya llega el momento de la verdad y, por una parte, quieres enfrentarte a eso cuanto antes, y, por otra, quieres salir corriendo. De momento, claro, me quedo.

Y, para aclimatar el cuerpo a las jornadas que se nos vienen encima, hacemos una excursión al glaciar del Gangapurna. Explico bien esto: cuando vas a pasar de 4.000 metros hay que aclimatar, dicen los que saben, deteniéndote a una altura considerable –Manang está a 3.550 al menos un par de días para que el cuerpo se acostumbre a la escasez de oxígeno-. Pero la mejor forma de aclimatar no es parar y quedarte en el sitio, sino más bien, si es posible, subir un poco más y volver a bajar en el día. Así que nos hemos ido al glaciar, que está como a 4.200 metros, hemos alucinado mirando todo desde allí y hemos vuelto. Para quien no lo sepa –yo, por supuesto, no lo sabía-, los glaciares son nieves perpetuas. Masas de hielo cristalizado que no se derriten ni en pleno verano. Este del Gangapurna es pequeño, pero precioso. Y además hemos pasado por un lago, este sin congelar, de un azul turquesa impresionante.

Hay otra opción por la que apuesta una gran cantidad de excursionistas, que consiste en detenerse otro par de días más –es imposible ir y volver en 24 horas- e irse en una ruta corta a ver el lago Tilicho, que tiene el honor de ser, a 4.919 metros, el de más altura del mundo. Aquí, dicen, la mayor parte del año el acceso es imposible, y el resto del tiempo, da igual cuando sea, hace mucho, mucho frío. Y no tiene alojamientos. Llegas al lago, te tiras fotos, memorizas su belleza –he visto fotos fascinantes- y te marchas. Debe merecer la pena, porque, ya digo, muchísimos lo hacen.

Hay dos cosas por las que debéis señalar en rojo este sitio: porque podréis encontrar cualquier material de montaña que necesitéis, y porque aquí está ubicada la única clínica de toda la zona.

A la vuelta vemos a Quico. Está mejor, pero sigue con fiebre. Habrá qué ver si retomamos el camino mañana o hacemos otro día aquí. A mi no me importaría, pero los bomberos vienen con el tiempo ajustado. En cualquier caso, antes de volver a Bhraga hemos ido a comer a Manang. Hay dos cosas por las que debéis señalar en rojo este sitio: porque podréis encontrar cualquier material de montaña que necesitéis, y porque aquí está ubicada la única clínica de toda la zona. Ya sé que no la vais a necesitar, pero por si acaso.

Los días 8, 9 y 10 son los definitivos. Llegaremos al paso del Thorong-La y empezaremos a descender más de cinco kilómetros de desnivel. Os prometí en la última entrada que os contaría hoy cosas de los tibetanos. Lo dejamos para la próxima. Solo, como aperitivo, os diré que en este séptimo día, al dejar Manang, hemos visto –tan cerca que aún me sorprende cuando lo pienso– a tres buitres reales atacarse entre sí con ferocidad indescriptible para ver quién devoraría un cordero recién cazado. Desde esta escena empezamos el próximo viernes, si queréis, y a ver si, tomando impulso, somos capaces de de cruzar el famoso Thorong-La.

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Comentarios (1)

  • Trekking de los Annapurnas | Experiencia Himalaia

    |

    […] nuestro punto más elevado, pudiendo disfrutar de vistas de los Annapurnas, o también del glaciar Gangapurna, y hasta con un poco de esfuerzo, podemos visitar el lago más elevado del mundo,  ¡el Tilicho, […]

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