Churros con sabor español en el corazón cubano de Miami

Y es que estaba yo en una de esas, de morriña patria y de recuerdo de mis inviernos de Pamplona, charlando con mi amigo Julio Blanco, un cubano grande, franco, simpático, lleno de historias y obras de arte, porque mi colega, además de buen conversador es pintor de cierto renombre (julioblancoart.com), escultor, músico, creativo publicitario e infinidad de cosas más.
Pues eso, que recordaba yo con él, que en los días de frío y lluvia, cuando era niño, siempre caían unos churros con chocolate espeso en la Plaza del Castillo. No terminé de decirlo cuando me dijo: “Ah, pero aquí también hay un sitio donde puedes comprar churros ,ven que te llevo ahora mismo”
Dicho y hecho, en 15 minutos estábamos en King’s Ice Creamen el corazón de la Calle 8, Little Habana, puritico Cuba papá, donde se juega al dominó en la calle mientras se habla de política y donde se puede tomar verdadero café y comer por menos de 10 dólares todo tipo de comida latina.
La verdad es que a ese lugar jamás hubiera entrado por propia iniciativa. Todo lo que ves te habla de un lugar a punto de cerrar. Carteles del Malecón de La Habana y de La Habana Vieja con más de 40 años de vida, descoloridos por el sol, taburetes con la piel de los asientos gastada, suelos de hace más de 6 décadas y una máquina de hacer churros, del año 1968, comprada en Barcelona por el padre del dueño del local.
Una máquina que, desde entonces ,lleva haciendo churros según receta española, que de comer, en palabras del dueño, eso los españoles sabemos mucho y muy bien. Una máquina que desde que la compraron jamás se había estropeado y que esperaban que durara todavía unos pocos años más, por lo menos hasta que el dueño traspasara el negocio, porque máquinas como esas ya no se hacen y el ir a España a por otra les salía muy caro.
La verdad, no me lo podía creer, churros de verdad, una docena a dos dólares, así que ya que estaba yo lanzado, también le pregunté por un chocolate espeso, pero el dueño me respondió: “ De eso también tenemos, pero deberás esperar a que llegué el invierno porque en agosto a 34 grados, como que a la gente no le apetece mucho”
Así que nada, esperaré a diciembre ,a uno de esos días de frío miamense para ir a por mis churros con chocolate y recordar mirando al mar que uno, lejos de casa, se puede volver a sentir niño otra vez.
Gracias Julio.

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Comentarios (3)

  • julio

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    Mi amigo Mariano…lindo homenaje a mi favorita heladeria, la misma de mi juventud, donde los sabores son elaborados con cariño casero que no ha cambiado ni si quiera un silla desde 1972 o antes. Uno de los pocos lugares en Miami que atravéz de los años han resistido el progresso siempre manteniendo esa calidad que me regresa a los mejores momentos de mi vida. Mejor que todo compartimos ese momento juntos espero hacerlo una rutina lo mas pronto posible. Peace and Love.

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  • Ricardo

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    Mariano, tenemos que dejarnos caer por ahí cuando me acerque por Miami. Los churros los pago yo. Los tragos de después, tú. Muy interesante el post

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  • Mariano

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    Jajajajajaja, para ti heladeria que comias helado, para mi churreria. Un abrazo Julio, te debia este post:)

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