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Estambul en tres bocados

Pero si de comer se trata, de comer seriamente, te recomiendo que te olvides de estas calles un tanto plastificadas y de sus restaurantes donde, oh sorpresa, no encontrarás a ningún turco, sino únicamente turistas. Lugares donde los menús son caros, previsibles y, demasiado a menudo, cocinados sin el ingrediente principal, el amor.

Por ejemplo, los masais

Los masai no entierran a sus muertos porque creen que hace daño a la sagrada tierra. Mueren, los meten en bolsas de cuero y abandonan el cadáver fuera del poblado, lejos. A los tres meses vuelven a ver qué ha pasado. Si se lo ha comido una hiena es que es una mala persona. Si se lo comió un buitre es que está en el paraíso.

«Guía» para comer en las calles de Hanoi

Comer en la calle es mucho más que simplemente “comer”. Es una experiencia para todos los sentidos. No se trata solo de calle o restaurante, sino de romper jerarquías, de ponerse todos al mismo nivel, de sentarse codo con codo al lado de personas que no conocemos. Es un mundo para ver y ser mirado.

Sri Lanka: comer en el tren del té

Ya he comido frutos secos, dos cafés, mordisqueado un poco de piña picante y tragado una empanadilla de atún y patata. Estoy gordo y feliz. Seguimos ganando altura, y la selva se va despejando, dejando paso a los campos de té. Cascadas, mujeres que recogen hojas, factorías blancas, pueblitos minúsculos y templos hindúes.
camarera bangkok camarera bangkok

Bangkok: sueños en el catre

Está borracha como una cuba. Dice que quiere ser mi amiga. Se disculpa porque solo habla Thai, pero por sus gestos entiendo que quiere decirme que le gusto mucho, mucho. Se golpea el corazón con el puño. Efectivamente, siente algo por mí. Yo también siento algo. Mucho calor

Annapurnas, el desafío de la montaña

“¿Pero dónde van a ir ahora, si son las cuatro de la tarde y a las seis y media es de noche? No se creen problemas y duerman hoy aquí. Mañana andarán lo que les apetezca”. El hombre tiene la cara curtida por los zarpazos de la montaña, y enfatiza su argumento disparando a bocajarro: “Además, viene una tormenta”.
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