Elogio de las fronteras
Me gustan las fronteras. Son la constatación de que el mundo no se acaba, de que quedan más caminos que recorrer. Siempre que llego a una tengo ganas de cruzar al otro lado.Cuesta darles la espalda, la verdad, pese a que los administrativos se hayan adueñado de ellas y se empeñen en convertirlas en simples aduanas.
