Crónicas

Textos sobre viajes y política internacional alrededor del globo

1336 artículos

Elogio de las fronteras

Me gustan las fronteras. Son la constatación de que el mundo no se acaba, de que quedan más caminos que recorrer. Siempre que llego a una tengo ganas de cruzar al otro lado.Cuesta darles la espalda, la verdad, pese a que los administrativos se hayan adueñado de ellas y se empeñen en convertirlas en simples aduanas.

Langtang (II): paz bajo las estrellas

Después de la cena los hombres se reúnen alrededor del fuego con un vaso de aluminio con té que apoyan en la estufa para que no se les enfríe. Y cuentan historias de antiguos sherpas, de montañas codiciadas por cualquier alpinista y vivencias propias en esas cimas.

En la oscuridad de un monasterio de Lalibela

Envueltos en sus mantos blancos, hombres y mujeres subían por la ladera que llevaba hasta San Gabriel en silencio. Las blancas figuras marcaban los meandros del camino que ascendía hasta el horizonte. Los más tímidos, al encontrase conmigo, entornaban la cara, tapada por la toga.

Donde el cantábrico aún no ha dejado su niñez

Las rías altas desde Viveiro a O Barqueiro tienen lugares realmente fuera de lo común y lejos de cualquier guía turística. Caminos donde la huella del peregrino es extraña, la gente es fresca como la hierba y los bosques abrigan ojos que, entre helechos, se asomarán a nuestro paso

La historia de la Negra Ester

Ella, una mujer chilena que vive en San Antonio, prostituta, guapa hasta decir basta, elegante y divertida, es la envidia de las mujeres del lugar, ya sean del “buen vivir” o del malo. Un hombre, Roberto, estaba enamorado hasta las trancas de ella sin ser correspondido.

Denali, el laberinto helado

Nada más llegar a la localidad de Talkeetna tuvimos la sensación de que el pueblo entero seguía nuestros pasos con susurros. La llegada de unos extranjeros en coche desde el sur de Alaska no tendría nada de particular durante los meses del estío, pero en pleno invierno, aquello representaba sin duda una novedad.

En el Puente de Mostar

En el Puente de Mostar las sombras andan tan deprisa de madrugada que nadie las ve. En el Puente de Mostar los mapas son de vidrio y las torres son ciempiés. En el Puente de Mostar se oyen rezos y campanas y cuando atardece danza ebrio el viento sin saber dónde perder. En el Puente de Mostar huele a comida generosa, a puchero de barro, a carne de pez...

El viajero sedentario

El viajero sedentario no recuerda cuándo ni cómo dejó de viajar. Un mal día, sucedió. Del calendario se cayeron mapas, aviones y rutas con la misma facilidad con la que, de repente, llega el invierno.

El camino hacia la otra Europa

Tras los cánticos regionales y exaltación de la amistad de la noche anterior, partimos para Trieste y paramos antes en Brescia. Brescia es una de esas maravillas que Italia tiene desparramadas por su mapa. Tan bella como real con su mercado de los sábados donde uno contemplaba con una sonrisa que el desorden no es sólo una cosa ibérica, es una cosa mediterránea.

Las playas redondas de Morrocoy

En el imaginario colectivo, el Caribe se presenta como unas vacaciones azul turquesa o verde esmeralda, porque la quietud del mar tiende a asociarse con el brillo de las piedras preciosas. Los cayos de Morrocoy está bañados más bien en verde, un verde encendido, hipnótico, que atrae sin remedio a los turistas.

Tuvalu, el cambio climático y la magia de la sencillez

Desde las ventanillas del avión ya habíamos visto llegar a los tuvalenses a la pista de aterrizaje armados de tenderetes con collares de conchas, pulseras de semillas y cestas de hojas de palmera para tratar de impresionar al viajero. Cuando la puerta del avión se abrió al aire caliente, los cuatro o cinco puestos estaban perfectamente alineados.
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