Javier Brandoli

Javier Brandoli Manzano, periodista y amante de la fotografía. He vivido desde 2010 en Sudáfrica, Mozambique, México, Italia, Tailandia. Ahora vivo en Estados Unidos, Nueva York, desde abril de 2025.
460 artículos

Hanami: ruta por el parto de los cerezos en Japón

Pasó de repente por las urgencias del calor. Este año se adelantó el "parto" y allí estábamos nosotros intentando entender aquel nacer. Casi lo más interesante era observar como lo observaban ellos. El culto a esa armonía; el delicado movimiento de miles de personas capaces de caminar mirando al cielo sin tropezarse; el silencio imposible cuando hay tantos, muchos, deambulando en tu entorno; el cuidado con el que tocaban las flores; los cientos de personas que encontramos en diversas ciudades arreglados con sus vestidos tradicionales para su cita con un árbol. Así, tan simple, un árbol.

El camino más corto: cuando el mundo se contaba de otra forma

El libro de Leguineche tiene una virtud inmensa, la de un maestro, muy complicada de conseguir: es a partes iguales el texto de un periodista y de un viajero. Manu se sienta en un coche y se va con tres periodistas estadounidenses y un suizo a cruzar el planeta, e, imaginen hoy la herejía, se atreve a narrarlo tal como lo siente, tal como lo vive, y tal como lo entiende

Campeche: el mejor secreto de México

Empecemos por el mensaje básico: si hay un estado mexicano sorprendente que yo recomiendo visitar es Campeche. En el periodismo de viajes sucede que en ocasiones encabezan los epítetos y se retardan las conclusiones. En este texto ya está todo dicho. Si ya no quieren leer más, puede ser hasta recomendable hacerlo para los que tengan comida en el horno o llevan a medias un buen libro, limítense a comprar un billete de avión y vayan a visitar Campeche. Seguro que me lo agradecen.

Dominica: el manantial de los kalinago

Dominica fue toda esa naturaleza desbocada en una montaña hecha isla. Los españoles la ignoraron en sus primeros viajes por su orografía complicada. Los franceses e ingleses, que la colonizaron, la apreciaron por sus manantiales. El bíblico edén debe ser algo muy parecido a aquellas laderas verdes, con cascadas violentas, entre las que crecen flores extrañas de colores inciertos. El mundo puede ser distinto, Dominica lo es.

Terremoto de Oaxaca: ayudas y robos tras la castátrofe

¿Qué tipo de ser humano hay que ser para robar lo que queda de unos escombros? ¿Para adueñarse de la ayuda que entregan millones de personas generosamente? También hay de los otros. Muchos más. Mucha más gente dispuesta a ayudar, a dar la mitad de lo que tenga aunque sea muy poco. Todo eso se veía en Juchitán. Lo muy bueno y lo muy malo. Todo eso es capaz de hacer el hombre.

Los periodistas carroñeros y el mundo edulcorado

Imaginen una foto igual en Las Ramblas de Barcelona. Un niño que lleva a otro niño en brazos, muerto, mientras su hermana llora a su lado. ¿La publicamos? Y ahora pensemos en otras fotos. ¿Aylan? Un niño muerto en una playa. Un bebé, mejor dicho. Dura también. ¿Había refugiados ahogándose en el Mediterráneo antes de él?

Antigua y Barbuda: una semana en la isla de M

En la puerta del aeropuerto de Antigua y Barbuda nos espera M. Se me olvidó su nombre, así que la llamaré M. Esta vez no fue mi culpa, M hablaba poco, lo justo, no hubiera sido fácil recordarla aunque hubiéramos pasado juntos seis años. M era una mujer de mediana edad, arisca, que economizaba sus palabras y sus gestos. Ahora que lo recuerdo, no estoy seguro de que M me dijera su nombre. Afinando algo más la memoria, no estoy seguro de que M dijera algo.

El coñazo de Miami

Decir abiertamente que no te gusta EEUU puede ser cool. Te coloca en este egocéntrico mundo viajero de las redes sociales, donde se presume de barro, en el pelotón de los viajeros interesantes. A pocos se le ocurriría criticar un viaje a un poblado africano, un aldea del Nepal o una de esas villas centroamericanas en las que las rotondas son la mejor atracción turística. Da igual, aunque apenas hayas salido del hotelucho en el que dormías y candaras la puerta cuando se ponía el sol (mucho mejor si dormías en una tienda de campaña) todo fue fascinante.

El cementerio de calaveras y el chocolate de los muertos

El moribundo era cuidado por sus familiares en la casa. Cuando fallecía eran los más cercanos los que en el velatorio realizaban el P'O'Keban. Con mucho cuidado hacían una limpieza del cuerpo sin tocar las zonas sexuales con un trapo húmedo. Con ese agua, según los medios económicos de la familia, se realizaba un chocolate, los más pudientes, y los que tenían menos recursos un pozo

Argusino: el pueblo que reclama sus ánimas

Me hablaba de que su tierra fue anegada por las aguas de una presa hace algunas décadas por mandato de las autoridades y que en le memoria de todos los exiliados se quedó una brecha y que ahora, con ayuda de los medios, pretendían cerrarla. Algunos ancianos murieron voluntariamente o de tristeza, no les dieron opción ni de sacar a sus muertos del cementerio y les entregaron un dinero que decidió unilateralmente la empresa expropiadora.

Texturas y colores de Yellowstone

El planeta puede ser un lienzo. Un trozo de tierra en la que se desparraman texturas y colores. Una tela de barro y piedra con olor a azufre, a pino, a agua enloquecida. Un sin sentido de humo, estelas verdes y vientos fríos. Las rocas se recuestan sin pasos en su lomo y en las laderas que partieron en dos a golpes de corriente se agolpan las bestias indecisas. El planeta puede ser un lienzo, a veces, sólo a veces...

20 años tarde en San Francisco

¿Qué más hacemos? Y se nos ocurrió una idea magnífica que hace siete años que no realizamos (viví cinco años en el sur de África y llevo dos años en México donde eso no existe): nos fuimos al Ikea de Oakland!!! Fue brutal, divertido, lleno de emociones. Con esa sensación ya sí de euforia tomamos un avión de noche camino de Salt Lake City. Joder, costó pero al final encontramos el SF irreverente que habíamos imaginado.

Por la senda del Big Sur

De Los Ángeles a San Francisco sólo debe haber un camino: el Big Sur. Su nombre evoca ruta pendiente o ruta tachada. Siempre hay en todos los países algunos senderos que tienen algo de legendarios, éste es uno de ellos. Junto al mar, al límite de un precipicio, el Pacífico queda a un lado y al otro la montaña.

La completa historia de mi encuentro con Mágico González

"Se quedó un tiempo en mi casa, siempre jugando con mi hijo a las pistolas si hacía falta debajo de la mesa, y una vez me dijo que iba a la calle a fumar un cigarro. Volvió dos días después. Apareció vestido con una camiseta y unos pantalones cortos que no llevaba cuando bajó. Lo habían reconocido unos brasileños y se fue con ellos de discotecas y bares a otra ciudad. Así es Mágico"

El Salvador: la playa de San Blas y el volcán Coatepeque

En medio de un conflicto, aún rodeado de violencia o grupos criminales, lo que se impone es la rutina de la vida. Porque casi siempre, salvo cuando caen bombas sin nombre, hay gente que vive allá con una cierta normalidad, niños que van a la escuela, negocios que abren para vender algo con lo que comer, puestos en los que se cocina, parejas que se enamoran y se desenamoran y amigos que conversan alrededor de una mesa.
Tu cesta0
Aún no agregaste productos.
Seguir navegando
0