Vladivostok: lejos del resto del mundo

A 9.288 kilómetros de Moscú, una pareja de adolescentes se besa frente a una playa helada donde el Pacífico rompe sus últimas olas. Los soldados rusos beben vodka en los locales de moda, las mujeres caminan con la misma gracia que en la Plaza Roja y los niños juegan en el paseo marítimo sin entender que Vladivostok está más allá de lo que podemos asimilar en el territorio de un mismo país.

Pero irremediablemente, éste lugar sigue siendo Rusia. El transiberiano transporta corazones rotos de un lugar al otro del mundo, porque casi 10.000 kilómetros son, incluso para los rusos, un mundo apenas abarcable. La ciudad se enfrenta a sus inviernos, a su Historia, a su olvido. Cuando llegué a Vladivostok descubrí una ciudad que desafía a todo ello con una naturalidad admirable. Los cafés están llenos de jóvenes y suena música en las calles. Es una forma de reinventarse, de sobrevivir allá, en el extremo del mapa, de cualquier mapa.

En la mirada de los habitantes aún hay un resplandor de bombas, como si no quisieran admitir que hace tiempo  terminó la Guerra Fría.

Por otra parte, los buques armados están amarrados en el puerto y en la mirada de los habitantes aún hay un resplandor de bombas, como si no quisieran admitir que hace tiempo terminó la Guerra Fría. Vladivostok es una ciudad de dos velocidades. Una se refugia al abrigo las tiendas de moda o en un ordenador con Internet. La otra sigue anclada a sus museos con forma de submarino y se regocija en su soledad, en su orgullo bélico. Unos salen a bailar, otros avivan las llamas encendidas que recuerdan a los muertos de las guerras. Unos quieren olvidar, otros ya no pueden más que recordar. Ayer y mañana, botas militares y tacones de aguja, estatuas de piedra y noches de cristal. Vladivostok libra su propia batalla por definirse, indiferente con la indiferencia del resto del mundo, sintiendo a Rusia aunque Rusia casi se olvide de sentirla, lejos de todo, lejísimos, como en otro planeta, como esos dos adolescentes que se besaban sin saber que estaban a 9.288 kilómetros de Moscú. “¿Y a ellos que más les da?”, pensé.

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Comentarios (9)

  • Viajes de Primera

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    Felicidades, un artículo lleno de magia en forma y fondo! Además, nos encanta el nombre de la secciòn!

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  • Daniel Landa

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    Viajes de Primera, muchas gracias por tu comentario.

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  • Nacho

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    Gracias Dani, me has llevado tan lejos… que me ha supuesto una fuente inminente de inspiración, para desear con fuerza el que rezo sea el destino final de mis jefes. Sin estar allí, lo he visto. Brutal.

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  • Juan

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    Bonito artículo. Una de las cosas que más me atraía de mi fallido transsiberiano era sentarme en aquellas playas del fin del mundo, mirando hacia fuera del mapa, mas en las antípodas que las geográficas.

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  • Berta.

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    A esta gente la batalla de Stalingrado les debe sonar a chino. Les pilla al doble de donde vivo yo.

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  • SERGI

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    Muy poético el artículo, pero como en tantos de lugares muy lejanos, toda esa melancolía está más en el papel (o en la imaginación del que escribe) que en la realidad.

    Vladivostok está desde hace un par de décadas, más cerca que nunca, tanto para el ruso, como para el extranjero. Dejó ya de ser “zakritiy gorad” (algo así como ‘ciudad cerrada’) como dicen los rusos y que implicaba que aún siendo ruso se necesitaba un permiso especial para viajar allí (en este caso por ser una base naval militar estratégica) y como de hecho aún sigue sucediendo con diferentes lugares, ciudades o incluso una región, en la actualidad rusa (la ciudad de Tiksi, la región de Chikotka,…). Tan cerca como que Aeroflot y Transaero ofrecen desde Moscú varios vuelos directos diarios (8 horas) además de alguna otra compañía. Ahora además aterrizas en el nuevo aeropuerto que está a la altura de un aeropuerto de ciudad mediana española.

    Vladivostok es una ciudad moderna y dinámica (al menos para los estándares rusos y del este de Europa) y lo sé de buena tinta pues he estado en muchas ocasiones, ya que mi prometida es nata de allí y su familia habita a 500km al norte de Vladivostok (si el autor del artículo hubiera estado por ese norte de Primorskiy Krai (región de la que Vladivostok es la capital), más allá de Ternei y donde empieza la taiga rusa y se puede ir a pescar en ríos donde, si te llevan, no hay una sola alma más, que hubiera escrito?! (y no lo digo pq lo haya leído, he estado allí y no invoco a los hados de la fantasía literaria por ello). Y es que exagerar para exarcebar los sueños del lector habitual que viaja poco (economía obliga) o no muy lejos, es sencillo, pero es un hurto a la realidad.

    Es sabido por el viajero experimentado, que de una guía de viajes no vas a sacar nada bueno (la mejor inversión es no comprar una), pero parece que ese estilo de “confin del mundo” y de violines melancólicos sonando de fondo, se impone cada vez más también en la red… Desde mi punto de vista, es una pena.

    Para el que quiera ir un poco más allá de la realidad de la red y de las guías que hablan de un “Planeta solitario” (aunque te lleven por millones al mismo lugar, tantos como lectores) se puede reservar con tiempo de antelación y en temporada media o baja (fuera de verano y de Navidades) un vuelo de Madrid, Barcelona o Málaga (y supongo que de alguna ciudad más) un vuelo de ida y vuelta a Vladivostok con Aeroflot (con escala en Moscú-Sheremetyevo) por alrededor de 600€ (el primer vuelo puede aparecer a veces como Air Europa e incluso serlo de verdad, pues las dos son de Sky Team). Recomiendo, tras pasar 2 o 3 días de rigor en Vladivostok tomar un autobús hacia el norte (o idealmente haciendo autostop) en dirección a Arsenev y Dal’negorsk. Por el camino (y por ello recomiendo el autostop) uno podrá detenerse no ya en esas ciudades, sino también en lugares más pequeños, donde encontrará (además de 0 turistas, pues yo aún no vi jamás uno) la “verdadera” Rusia (soviética si se quiere), con depauperadas localidades, pero con gente que tras romper esa primera impresión gélida, tienen un gran corazón y hospitalidad. Cierto que mucho más si sabes ruso, pero bueno, recomiendo llevar un diccionario ruso-español, que os sacará de más de un apuro y ayudará a exprimir más el feedback con la gente, ya que raramente se encuentra a alguien que hable inglés (de todos modos dado qu en nuestro país apenas lo habla nadie, eso tampoco supone ninguna desventaja extra).

    Para los que quieran “más”, en una población por el norte (más allá de Dal’negorsk, pero no recuerdo el nombre) hay un servicio de helicóptero subvencionado por el estado (literalmente por cuatro duros), que lleva a la gente a algunas de las poblaciones más aisladas (del norte) de la región (eso si reservas por teléfono, con bastante antelació y sólo hablan en ruso, aunque puedes volar seas de donde seas). El servicio se da pq a menudo no se puede pasar por meses ni en 4×4 pq las lluvias barren el tobogan de tierra que hace las veces de pista de conexión.

    Y aunque con lo dicho (y sólo es el principio de lo que uno puede hacer) podrían empezar a sonar los violines (y no por Vladivostok, madre mía, si eso es casi como ir a Bratislava!) prefiero que no lo hagan y que sea cada uno que lo viva con la intensidad que lo sienta, en lugar de jactarme con mi prosa. Pero allá cada cual… con su estilo.

    Saludos y buenos viajes

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  • Daniel Landa

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    Hola SERGI:

    Leo que no te gusta mi estilo, lo acepto, sólo faltaba. Pero esa inquina no la acabo de entender.

    No acabas de explicar qué es lo que te molesta. Que piensas que mi artículo es melancólico y tú no piensas que Vladivostok lo sea, vale, perfecto.

    Yo no he negado que sea una ciudad moderna o dinámica: “Los cafés están llenos de jóvenes y suena música en las calles.” digo que hay una atmósfera bélica, lo cual es obvio asomándose al puerto o viendo las llamas encendidas a los caídos y los museos de guerra en lugar preferente. Pero de ningún modo he criticado yo a los rusos. Nunca lo he hecho. Me apasiona Rusia y me apasiona Vladivostok. Verás, Sergi, lo que cuento trato de mostrarlo en imágenes, como has podido ver en el vídeo, lo cual más allá de “mi imaginación”, son testimonios grabados.

    Yo no llevaba una guía de viajes (algo que no demonizo, por cierto), ni el artículo hace referencia alguna a nada que no haya vivido en primera persona y a diferencia de ti, en lugar de ese vuelo que coges de 600 € yo tomé el transiberiano, donde la gente me contó las historias que aquí sugiero, donde la distancia en tren, para algunos que no tienen esos 600€ -con los que tú vas y vienes-, deja “corazones rotos”, con familias llorando en el andén. Porque 9.000 kms es mucha distancia para muchos rusos con los que seguramente tú no has tratado. Te aseguro que no lo he leído en ninguna guía y por cierto, te animo a viajar alguna vez en el transiberiano, si no lo has hecho. Puedes ver el vídeo aquí, donde sale la gente que te digo, para que veas que esa tristeza tampoco me lo invento: https://www.viajesalpasado.com/transiberiano-un-viaje-de-tundra-y-vodka/

    Yo no he estado en Primorskiy Krai, pero he estado bastante más al norte de allí, en la Península de Kamchatka y por cierto, he estado allí en invierno. Es una Rusia muy auténtica donde al menos en el año 2007 había aún lugares no accesibles a los civiles, no sé si hoy siguen siendo “zakritiy gorad”, como has apuntado que llaman a las ciudades cerradas. En este caso eran sólo pequeñas aldeas o bases militares. Y para que veas que tampoco es fruto de mi imaginación te dejo un nuevo documento videográfico: https://www.viajesalpasado.com/kamchatka-entre-la-bruma/

    Te recomiendo que viajes allí con tu prometida. Pero he de prevenirte de algo, Kamchatka también tiene un punto muy poético.

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  • SERGI

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    Hola Daniel,

    Agradezco que te hayas tomado el tiempo de contestar y exponer tu punto de vista (con sinceridad no lo esperaba). Aunque no creo que mi comentario llegara a la inquina (pero cierto es que a veces puedo ser bastante mordaz). Hice una parte del transiberiano (Vladivostok a Irkutsk en 2009, ya que no tenía tiempo de hacerlo todo y pensé que sería más interesante la parte siberiana y del far east y en efecto me pareció un viaje muy interesante y recomendable, de hecho de ese primer viaje a Rusia es de donde nació mi amor por Rusia y que hizo que siguiera repitiendo y diera pie a que conociera la que ahora es mi prometida de Primorskiy Krai). En cuanto al dinero empleado en vuelos o tren, puedes hechar una ojeada tu mismo en los buscadores. Un Moscú – Vladivostok (ida) sale 10 meses al año por 170€ (aprox) ahora mismo y yo lo llegué a comprar por 125€ (el año pasado). Como sabes ya que has hecho el transiberiano, no creo que ni en platskaart (3a clase) pueda batir eso o como mucho por ahí ronda (y en lugar de 6 días y medio, que no todos los rusos tienen, rebajas a 8 horas). Creo que salvo tramos cortos o medios, el transiberiano de punta a punta queda para románticos viajeros (y lo recomiendo) o para rusos no muy al día de las nuevas tecnologías y la compra de vuelos (que los hay a patadas). Cuando digo que tomé el avión es pq después de esa romántica y fantástica primera vez, me parecería absurdo tirarme casi una semana en el tren cada vez que he tenido que ir a Vladivostok, pero por supuesto recomiendo siempre el tren al avión, o cualquier bus/furgoneta, para desplazarse por tierra en cualquier punto del planeta. Y como método favorito (para mi) el autostop, que fue una de las sorpresas más gratas e inesperadas en mis viajes.

    Y gracias por el consejo sobre Kamchatka. Es tan cierto que, casualidades de la vida, esas son mis vacaciones este agosto: Isla de Sajalin y Kamchatka. He elegido verano pues tengo intención de subir algunos de los volcanes por ahí, que no invitan mucho en invierno, aunque seguro que el paisaje nevado es fantástico en esa época. Y de hecho vamos con Irina.

    Pero después de este prolongado preámbulo (siempre he sido nefasto para resumir) lo que me “”molestó”” (adrede entre dos dobles comillas, pues es de agradecer poder leer de viajes y no de tantas tonterías como uno puede encontrar en la red o TV) es que muy a menudo me encuentro con lo que a mi parecer es una exageración del lirismo, “confinidad” del lugar o de lo que allí uno encuentra.

    Aunque por supuesto como todo eso depende de la percepción y opinión de cada uno, tanto tú estás en lo cierto como también lo estoy yo (pero también he querido expresar mi punto de vista). Y es que como els español medio, ve el 99% de todos esos sitios desde su sillon, creo que esos artículos o reportajes que proliferan en este estilo literario o narrativo parecido, tiende a fabulizar un poco o un mucho sobre el destino comentado (quizás sea para hacer más amena la lectura, que se hace). El caso más típico, África. Justo hoy estaba puesta la tele en casa y veía caer un montón de topicazos en tromba. He tenido la suerte de viajar en ese continente por más de dos años y puedo decir que no hay lugar más maltratado por los “violines de fondo” que los paises del África sub sahariana. Muchos de los reportajes que los tratan (como destino de viaje o para contar alguna historia) provocan bochorno en el que la conoce un poco (y en dos años por ahí puedo decir que sólo la conozco un poquito pero suficiente para reirme o acalorarme con lo que se cuenta a menudo). Pero me desvío, volvamos a Vladivostok. El punto es que por supuesto hablamos de tu opinión y la mía, como las hay de tantos, pero simplemente es que a sitios tan accesibles, modernos e incluso cercanos culturalmente darles ese baño místico, no sé, no me va. Pero por supuesto es tu blog, así que adelante, pero los comentarios abiertos tienen eso.

    Si hubieras escrito de cualquier otro lugar no hubiera replicado, pero mi cogiste con tiempo y hablando de mi amado Primorskiy Krai, así que no pude pasar por alto dar mi opinión. Tal vez un poco cañera? Bueno, tampoco tanto y viene bien un poco de contraste. Además quise dejar unas cuantas pinceladas de información bastante útil, no para hacerme el sabihondo o el Willy Fog, sino para sinceramente proporcionar datos poco conocidos a quien le pudiera interesar escarbar más a fondo en la región.

    Aunque sólo sea por eso, creo que vale la pena el cruce de opiniones. Felices viajes a todos,

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  • Daniel Landa

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    Todo perfecto Sergi!

    Solo me permito aclararte que la lírica no está reñida con la realidad en según qué lugares. Pero de hecho creo que este artículo que te “”molestó”” (dobles comillas;) habla precisamente de las dos velocidades de Vladivostok, la que está anclada en el pasado y la moderna. Sostengo que percibí ambas cosas y eso es lo que que conté, con un estilo que será para gustos. Nada más.

    Zanjado el tema, que no da para tanto, te recomiendo que viajes al norte de Kamchatka, que te acerques a los volcanes y a las poblaciones de los aveny. A Esso, un pueblo que en invierno es como viajar a otro planeta!! Por favor, saluda a Rusia de mi parte.

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