El ejército de “fantasmas”

Por: Javier Brandoli (texto y fotos)

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Soy periodista, vine a África a vivirla, viajarla y contarla hace ya más de dos años y medio. Pocas veces me encontré con una historia mejor que esta. Se publicó en mi periódico, El Mundo, el pasado domingo. Pasó desapercibida entre los coches y los votos. Ahora estoy intentando negociar ir a conocer esta realidad en persona. En Maputo me reuní con gente que me llevara a uno de estos campamentos. Ahora es peligroso, se vuelve a hablar de guerra en este país. Mientras, X, un amigo, una de las pocas personas en el mundo que conoce bien esta realidad, me narró esta fabulosa historia. Creo que merece ser leída en este lugar, en mi revista.

 

Javier Brandoli. Maputo

“Son sombras, fantasmas”. La frase la dice X, uno de los pocos hombres que ha tenido contacto directo con un ejército de olvidados que deambula por la selva de Mozambique a la espera de que alguien cumpla una promesa. No hay metáforas en la frase, hay realidad. Ellos aguardan, aguardan sin identidad, sin papeles que ni siquiera acrediten su nombre. Tienen uno, pero quizá no sea el suyo. Fueron raptados hace mucho tiempo, reclutados para la guerra cuando eran niños, cuando ellos no tenían aún suficiente memoria. No son nada. No son nadie. Esperan.

Un ejército de olvidados que deambula por la selva de Mozambique a la espera de que alguien cumpla una promesa

Hace 35 años Mozambique se vio envuelto en una guerra civil que duró 15 años y segó casi un millón de vidas y produjo un éxodo de más de cinco millones de civiles. Las tropas de Renamo y Frelimo desangraban un país que se podría de horror y miseria. Llegó la paz de Roma, en 1992, y un papel firmado por todos dijo que llegó el fin del conflicto. Por entonces, la ONU se hizo también garante de un proceso de paz en el que era el lugar más pobre del planeta. Las tropas de Renamo y Frelimo, ahora ya partidos políticos, acudían en 1994, año de las primeras elecciones democráticas, a los grandes hoteles de Maputo para rubricar la llegada de los nuevos tiempos. “Veías a soldados en los afamados hoteles Cardoso y Rovuma  lavando la ropa en las inmaculadas piscinas, sin saber usar un sanitario o unos cubiertos”, cuenta X, que por seguridad no puede desvelar su nombre. Naciones Unidas tuvo que pagar todos aquellos destrozos que se produjeron en aquellos hoteles pensados para otra clientela. Esos fueron los “afortunados”, la gran mayoría que pudo fregar tanta pobreza en una balda de mármol.

Otros, sin embargo, quedaron en la selva. El comandante en jefe de las tropas de Renamo, Alfonso Dhlakama, decidió mantener parte de su estructura militar oculta en previsión de que Frelimo incumpliera lo acordado. Dejó unas cuantas centenas de hombres esparcidos por la selva. “Son hombres y mujeres que en su gran mayoría no tienen papeles, ni saben su edad real ni los nombres que les dieron sus padres”, explica X. Algunos fueron entonces raptados para luchar a la fuerza junto a su agresor. “Ellas, por su parte, eran esclavas sexuales de una tropa de soldados que precisaba hembras con las que cubrir sus primarias necesidades. Hoy son familias, tienen hijos y viven en condiciones pésimas”.

Ellas, por su parte, eran esclavas sexuales de una tropa de soldados que precisaba hembras con las que cubrir sus primarias necesidades

¿Qué hacen aquí?, pregunto X en su encuentro con los “fantasmas”. “Estamos a guardar esto”, contestaron unos harapientos hombres que tienen una única ocupación, la de sobrevivir tomando grandes ingestas de alcohol en la infinita selva. Guardan armas escondidas en guaridas secretas y esperan. “Les prometieron que todos tendrían una casa de cemento, un coche y un trabajo”. La promesa no termina de hacerse nunca realidad (ahora mismo ese problema está agitando las ascuas de una nueva guerra y Renamo ha vuelto a movilizar sus tropas en la Sierra de Gorongosa). “Tal como hablaron comigo creo que el pacto tiene que ver con la hechicería. No daban hipótesis a que no se cumpliera, como si se hubiera sellado de forma sobrenatural”, explica X.

“Viven de 150 meticais (menos de cinco euros) que cada mes les entrega el delegado de Renamo en la zona. No van nunca a los hospitales, ni bajan a la ciudad. Hay un sólo representante de la tropa de olvidados que baja a la población más próxima y recolecta subsistencia”, cuenta X.  No es fácil llegar hasta ellos, muchos de esos caminos que llevan a sus campamentos siguen estando minados. Hay que conocer el terreno para sobrevivir a los pies. El tiempo de las sombras les ha hecho también tener miedo de una “civilización” que les es hostil. No se mezclan, no salen de su selva. Hay niños que nunca han visto a un hombre blanco y huyen cuando ven a X desconcertados por un color de piel desconocido. El miedo es mutuo en la otra parte, los otros, el resto: “Las personas de las aldeas cercanas saben que hay soldados viviendo allá y nos se acercan, les tienen pavor”.

Hay niños que nunca han visto a un hombre blanco y huyen cuando ven a X desconcertados por un color de piel desconocido

Cae otra noche. Más oscuridad en medio de la oscuridad. Un comandante de Renamo, uno de los pocos que sale de aquella guarida de hojas y conoce la otra vida, se acerca a X y dice una última frase que lo resume todo: “Son animales, tienen miedo de las personas”. Son fantasmas.

 

 

 

 

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Comentarios (8)

  • Juan Antonio Portillo

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    Como siempre, Javier, consigues remover mis sentimientos y entrañas con tus relatos. Me acongoja tremendamente esta historia…. África, el continente olvidado aunque admirado. Lleno de enormes riquezas y, a su vez, de la más inverosímil pobreza. Gracias por contarnos tus historias, Javier. Un enorme abrazo

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  • Ana

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    Brutal… Ojalá puedas verlos y contarnos cuáles son los pactos que tienen que cumplirse..

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  • Kawil

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    Uffffffff, ¡los pelos de punta! Enhorabuena Javier, por encontrar estas historias y contarlas.

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  • javier brandoli

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    Esta es una historia espectacular. Antes o después espero encontrarme con ellos en la selva, aunque no creo que a Renamo le haya gustado mucho esta historia. Abrazo y gracias a los tres

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  • Daniel

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    Eso me estaba preguntando, Ana. Supongo que, visto que Renamo mantiene tropas movilizadas en Gorongosa, la parte que Renamo no ha cumplido está clara. ¿Cuál es la parte que Frelimo no ha cumplido? ¿Una alternancia en el poder que no se ha dado, o recompensas económicas por haber luchado por la independencia? Ojalá Javier nos despeje las dudas, ¡enhorabuena!

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  • Lydia Peiró

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    Impresionante relato. La última frase pone los pelos de punta. A ver si Javier puede facilitarnos más información. Felicidades por tu trabajo.

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  • javier brandoli

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    No va a ser fácil pero lo intentaré, aunque este artículo me ha creado algunas fuertes enemistades. Abz y gracias

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