Crónicas

Textos sobre viajes y política internacional alrededor del globo

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El Salvador: la playa de San Blas y el volcán Coatepeque

En medio de un conflicto, aún rodeado de violencia o grupos criminales, lo que se impone es la rutina de la vida. Porque casi siempre, salvo cuando caen bombas sin nombre, hay gente que vive allá con una cierta normalidad, niños que van a la escuela, negocios que abren para vender algo con lo que comer, puestos en los que se cocina, parejas que se enamoran y se desenamoran y amigos que conversan alrededor de una mesa.

Ruta por Sarajevo

Por la noche Sarajevo es aún más atractiva: los bares están llenos y por todo lado se huele el perfume dulce del narguile y se bebe el Bosanka Kafa (café bosnio) en las fidzani, las tazas de origen turco. El café es la bebida nacional en Bosnia: en 1571, cien años antes que Londres o Paris, Sarajevo fue una de las primeras ciudades en Europa con locales destinados a la compra y el consumo de café.

Los suicidios de los rarámuri

La ola de suicidios de este pueblo nativo, olvidado como tantos en este México con prisas por llegar al presente, tuvo una primera voz de alarma a principios de 2012. Entonces, el Frente Organizado de Campesinos Indígenas denunció que "las mujeres indígenas cuando llevan cuatro o cinco días sin poder darle de comer a sus hijos se ponen tristes; y es tanta su tristeza que hasta el 10 de diciembre de 2011 cincuenta hombres y mujeres, pensando que no tienen que darle a sus niños, se arrojaron al barranco”.

Munich: se busca alma canalla

Munich tiene un orden cartesiano que la hace muy cómoda para el visitante. Es fraternal, abierta, deliciosa para pasear y ofrece mucha y buena cerveza, pero uno se imagina viviendo aquí y barrunta que terminaría echando de menos ese perfil canalla y noctívago sin el que una ciudad siempre termina consumiéndote en su perfección.

Un barco yanqui en La Habana

La tarde anterior a su llegada había familias mirando el horizonte. ¿Saben si llega hoy el barco yanquí?, le pregunté a dos parejas que me fijé que no hacían nada desde hace unos minutos que no fuera mirar el ir y venir de las olas. "Eso estamos esperando, que llegue", me respondieron ellos con una media sonrisa. Y yo contemplé a su lado, durante algunos minutos, ese mar de La Habana desde el que la alegría cubana se cierne en algo de tristeza, en marcha apresurada y en cuerpos que se hunden tratando de encontrar algo de libertad.

Un malquerer en Makuyu

Vivía con prisa y con los ojos abiertos, recorría los caminos sin miedo; el polvo rojizo me manchaba la ropa y me adornaba las pestañas. Engullía nuevas palabras, engullía el dolor de otros, engullía la injusticia y engullía el hambre. Ver amaneceres espectaculares y atardeceres decepcionantes se convirtió en rutina, aprendí muchísimo sobre drogas ilegales, prostitución y asesinatos. Pensé que eso era la vida. Pensé que aquello bastaba.

Guachochi: la belleza en escorzo

En Guachochi el terreno es alta meseta. Salimos a ver una comunidad de indígenas tarahumaras y se sucedían los pinares con la amenaza de algún sendero de agua que pudiera dividir lo cruel de lo humano. En la comunidad encontramos una vida dura, pobre y llena de matices culturales de los raramuri, uno de esos pueblos que entiende el mundo desde el otro lado del espejo.

Raquetas bajo la luna

Si a la hora en la que muchos se ponen el pijama estás vistiéndote con ropa de esquí es que algo extraordinario va a pasar. ¿Y qué mejor que partir un Jueves Santo al anochecer hacia la montaña para caminar con raquetas de nieve bajo la luna llena?

San Antonio: ¿es verdad la historia de El Álamo?

Hay muchos historiadores que niegan que el asedio fuera clave para la posterior derrota de las tropas mexicanas por las huestes texanas lideradas por Sam Houston. Aquí, según las fuentes, hay dos relatos: los estadounidenses afirman que en el asedio provocó 900 muertos y heridos en los mexicanos, mientras que los historiadores mexicanos cifran las bajas en 60 y 250 heridos.

Paraguay: los crucificados del país más feliz del mundo

Así que más de veinte trabajadores junto a sus familias cogieron madera y clavos y en vez de subir al Gólgota se instalaron en un cuarto junto al Ministerio de Trabajo con las muñecas atravesadas y dispuestos a mantener la protesta hasta ser readmitidos. Desde entonces la zona vive en un estado de romería constante; medios de comunicación, policías, médicos, sacerdotes y ciudadanos que se pasan por allí por si acaso sucede algún milagro.

La carrerita de Medellín

La Virgen se dirige hacia la imagen de Jesús a toda prisa, con el alborozo propio de quien se reencuentra con su hijo tres días después de su muerte. Es la popular "Carrerita" de Medellín, una tradición que volverá a repetirse el próximo domingo en la villa que vio nacer a Hernán Cortés.

Tierra de Brujas, de María Ferreira

Hay momentos en Tierra de Brujas en los que llega a olerse todo y uno tiene que separarse algo de las páginas, respirar y hacer un ejercicio de memoria que consiste en recordar al ser humano. He leído unos cuantos libros sobre África y, desde luego, nunca me he enfrentado a una obra así. Quizá porque ninguno de los autores que he leído podía narrar en primera persona lo que narra María. Ella no huyó de Makuyu, como haríamos casi todos, ella se quedó allí odiando y amando aquella tierra

Mariposas monarcas

En una quebrada, rodeada de pinares y algodoncillo, descendiendo por un sendero de tierra y roca. Primero son sombras, aleteos invisibles, movimiento sin sonido. Luego aparecen en grupo, algunas, agitando el aire. Finalmente, allí donde abunda el calor y la comida aparecen por miles, por decenas de miles hasta hacerse millones. Las mariposas monarcas, en Sierra Chincua, Michoacán, México. Naturaleza sin vallas ni fronteras. De Canadá a México, ajenas a las reglas del hombre.

Montevideo. El blues del autobús

La primera vez que subí en un autobús en Montevideo, mi corazón retrocedió veinte años, treinta, cuarenta, sonaba “In the army now”, sonaba con toda su carga de claudicación, deserciones, letanías y acordes impecablemente armonizados.

Los viejos «cementerios» de libros de Ciudad de México

Cuando el adolescente tío Nicolás, hace casi 90 años, comenzó a comprar libros usados por Tepito, uno de los barrios más marginales de Ciudad de México, y su madre le preguntó una mañana que pensaba hacer con tanto papel acumulado entre las estrechas paredes de su casa, no se imaginaba que casi 100 años después su familia acumularía millones de obras de segunda mano en "cementerios" vivos donde los manuscritos esperan durante décadas, derramados por el suelo o acumulados en enormes estanterías, que alguien les dé vida
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