Georgias del Sur: tras las huellas de Shackleton (III)

Por: Sebastián Álvaro (texto y fotos)

Hay muchas razones para visitar Georgias del Sur. Esta isla, repleta de montañas y glaciares que llegan al nivel del mar, está situada en el Atlántico sur, a unos 1.400 kilómetros de las islas Malvinas y a unos 2.200 al este de Tierra de Fuego. Por su configuración, abrupta y torturada, sus montañas han sido denominadas “las montañas del océano”, siendo la isla el hogar de cientos de miles de aves, mamíferos marinos y pingüinos, constituyendo uno de los escenarios más grandiosos de vida marina en la Tierra.

En esta latitud existe un paso de depresiones que provoca en esta isla un mal tiempo violento y casi continuo, algo que siempre hay que tener muy en cuenta. Georgias es una isla bastante grande, de casi 170 kilómetros de largo y unos 50 de ancho y unos cuantos islotes más realmente pequeños. Aunque ahora apenas viven unas cuantas personas en el puerto de Grytviken realizando tareas para el programa antártico, las Georgias fue la base de una gran industria ballenera, lobera y foquera, de 1786 a 1965.

Un buque español, León, fue el primero en avistar en 1753 la isla, que bautizaron con el nombre de San Pedro

El primero en avistar esta isla fue el buque español León en 1753, sus tripulantes la bautizaron con el nombre de San Pedro. En enero de 1775 el ilustre marino británico James Cook en su viaje de vuelta a Inglaterra, tras su infructuosa búsqueda de la terra australis incognita, la Antártida, que no llegaría a ver, fue el primero en descender a tierra y tomar posesión. Le puso el nombre de su soberano el rey Jorge y la bahía Posesión guarda este nombre en honor a aquel suceso histórico. Con disgusto, James Cook, señaló que aquel lugar “salvaje y terrible” “no merecía la pena”.

Cook llevó a Inglaterra la noticia de las grandes colonias de focas y ballenas que frecuentaban sus mares y aquellas costas y muy pronto se desencadenó la explotación de aquella fuente de riqueza. A finales del siglo XVIII las Georgias comenzaron a ser visitadas por loberos y foqueros, sobre todo ingleses y norteamericanos, que llevarían a estas especies al borde de la extinción. Más tarde, a finales del siglo XIX, llegaron los balleneros. Hace un siglo existían cinco factorías balleneras y miles de personas que se dedicaban a la comercialización de los productos de las ballenas, focas y lobos marinos. Aquí se cazó al animal más grande en la historia: una ballena azul de 33, 5 metros de largo.

Para James Cook, el primero en poner un pie en la isla, aquel lugar “salvaje y terrible” “no merecía la pena”

De aquellos tiempos quedan poblados fantasmas, barracones hundidos, fábricas abandonadas, barcos desguazados. Desde 1904 a 1966 se mataron en Georgias del sur más de 170.000 ballenas. Cuando se hicieron tan escasas que dejó de ser negocio cazarlas, comenzaron a cerrar las bases balleneras. Algunas de ellas llegaron a tener 800 personas, con sala de cine, donde se estrenaban las últimas películas, y llegaron a tener campeonato de fútbol propio. Los elefantes marinos fueron los últimos en sustituir a la grasa de las ballenas. Cuando ellos también fueron exterminados cerraron las últimas factorías.

Desde entonces, 1964, en completa soledad, la fauna se ha recuperado. Los elefantes y los lobos marinos apenas dejan un metro cuadrado en las playas para poder desembarcar. Con los elefantes marinos, a pesar de su enorme envergadura, hay poco que temer, porque son animales muy tranquilos. Sin embargo los lobos marinos son animales muy territoriales que defienden con agresividad su territorio y ante los que el caminante debe estar muy atento. A pesar de su aparente torpeza se mueven con rapidez. Se han relatado ataques de lobos marinos a personas.

De aquellos tiempos en los que se mataron más de 170.000 ballenas quedan poblados fantasmas, barracones hundidos, fábricas abandonadas, barcos desguazados

Además de los cientos de miles de lobos y elefantes marinos, Georgias es un paraíso que congrega a miles de aves marinas. Muy en especial pingüinos, albatros y petreles. En la bahía de San Andrés existe una de las mayores colonias de pingüinos rey, unos 300 o 400 mil pingüinos, que se encuentran amontonados y donde puede verse el espectáculo de los polluelos con plumón marrón esperando que vengan sus padres a darles de comer. Algunos adultos los cuidan como si fuese una guardería, mientras el resto de los padres va a buscar comida al mar para alimentar a las crías.

Aproximadamente cerca del cincuenta por ciento de la población mundial de elefantes marinos, que se estima en unos 600 o 700.000 ejemplares, se concentra en las Georgias del Sur. Hay en estas playas unos 400.000 y nacen unas 100.000 crías al año. Algunos elefantes llegan a tener harenes con cientos de hembras. Para ello libran batallas a muerte con machos más jóvenes. Al mismo tiempo las temibles escuas atacan a los animales más débiles y vulnerables.

Casi la mitad de la población mundial de elefantes marinos se concentra en las Georgias del sur

Impresiona la abundancia y urgencia de vida y también la presencia constante de la muerte. Es el ciclo repetido de la presa y el depredador, de la vida y la muerte. Un espectáculo único en un ambiente irrepetible: rodeados de montañas tan impresionantes como las del Himalaya y, sobresaliendo entre todas ellas, el monte Paget que con sus 2.934 metros ostenta el pomposo título de ser la montaña más alta del imperio británico. Hubo una época en que ese título correspondió al Everest, aunque desde entonces el imperio británico, y sus montañas, han venido a menos. Sin embargo el Paget, a pesar de su modesta altitud, es una gran montaña, temible con mal tiempo (que suele ser el habitual) y con muy escasas ascensiones. (El equipo de “Al Filo…” realizó la quinta ascensión absoluta en 2003).

 

Sebastián Álvaro y su equipo seguirán las huellas de Shackleton en Georgias del Sur realizando la misma travesía en una expedición patrocinada por Halconviajes.com y Salomba Ventures 

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Comentarios (1)

  • carol

    |

    solo veo que cada día que pasa es increíble ver lo hermoso que es este planeta

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