Guía básica para la conquista de los himalayas

Por: Juan Ignacio Sánchez y Gustavo Castelao (texto y fotos)
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Miren el mapa que les he escaneado encima. Es el perfil del Trekking de los Annapurnas, la caminata a más altura que puede hacer un ser humano antes de tener que usar material de escalada para seguir trepando. Está en Nepal, en el corazón de los Himalayas, y tiene 215 kilómetros que conducen desde los 800 metros de una localidad llamada Besisahar hasta los 1.000 de otra con el nombre Biretanti previo paso por el terrorífico paso del Thorung.

Cuando al fin haces cumbre, después de cruzar bosques salvajes, aldeas olvidadas del tiempo y épicos valles desde donde se ven media docena de montañas de más de 7.000 metros…no sabes si te falta el aire por la belleza de la Creación, la satisfacción de haber alcanzado tu límite o los 5.416 metros de altura que te acercan al cielo y te alejan de funciones vitales como la de respirar.

Mi amiga Ro y yo –perfectamente identificables arriba con nuestros gorros de pastor de yaks y nuestras caras de bobo absorto por la naturaleza- cruzamos el paso del Thorung el 22 de abril de 2010. Los que aparecen conmigo en la otra foto, hecha precisamente aquel día 22 junto a la placa que dice que sí, que al fin llegamos, son Alberto y Gustavo, dos de los seis bomberos madrileños que conocimos en el camino y que se acabaron convirtiendo en hermanos de viaje.

Voy a contar, en unas pocas entregas, todo lo que viví, y algunas cosas de las que pensé, por si pueden orientar a alguien que ahora, mientras lee estas palabras, está pensando: ¿Podría hacer yo el “Trekking de los Annapurnas”? La respuesta, no lo dudes, es un rotundo sí. Y no sólo puedes, sino que debes -esto último, claro, es muy opinativo, pero no sé otro camino para empujaros hacia la felicidad-.

Más preguntas básicas. ¿Puede ir cualquiera? Sí. Nosotros nos cruzamos con un grupo de franceses que probablemente tenían todos más de 60 años. Y aún los vimos mayores. ¿Me afectará el mal de altura? Probablemente tengas algunos de sus síntomas,  pero enfrentarse a tal reacción del cuerpo es sencillo: dejas de subir tres días, te aclimatas, y luego arrancas de nuevo. Solo en casos muy extremos hay que dar la vuelta, cosa que tampoco es una tragedia.

¿Podría hacer yo el “Trekking de los Annapurnas”? La respuesta, no lo dudes, es un rotundo sí. Y no sólo puedes, sino que debes.

Ya, pero ¿tendré que caminar mucho y subir cuestas muy difíciles? Eso seguro. Nunca he dicho que esté chupado. Solo que, si quieres ir, aunque seas un sedentario pasado de kilos, o un perezoso recalcitrante, puedes hacerlo. Como las películas de Disney, el “Trekking de los Annapurnas” es apto para todos los públicos.

Y entonces, si me animo ¿cuándo voy? Pues solo hay dos opciones: entre abril y mayo, que es cuando empieza la primavera y aún no llegó la lluvia, o entre octubre y noviembre, que acaba de terminar la lluvia y aún no es invierno puro.

Repasemos más. ¿Qué hace falta para ir al Trekking de los Annapurnas?

1) Primero, el dinero para el billete de avión y un poco más para el viaje –Nepal es realmente barato-.
2) Segundo, un mínimo de 20 días libres. Para volar a Nepal, cruzar el país desde Khatmandú hasta Pokhara, caminar unos 16 días –esto depende mucho del ritmo de cada cual-, y volver a Khatmandú para tomar el avión de vuelta.
3) Y tercero: ropa de abrigo de buena calidad. Pero ojo, no penséis que vais a un infierno de hielo. De hecho, casi todos los días caminaréis en camiseta. Pero amigos, cuando empiezas a estar a mucha altura, y llega la noche… hace falta protegerse.

Vais a encontrar muchas fuentes naturales que no podrían llevar líquido más puro, pero desgraciadamente para las bacterias que contienen podemos no estar del todo preparados.

No olvidéis buenos guantes, gafas de sol para proteger la vista de la reverberación del sol en la nieve, vaselina para los labios y, si podéis, usad los bastones de los esquiadores: van fantásticos para las cuestas duras. Los podéis comprar, por seis o siete euros, en cualquier lugar de Nepal. El saco de dormir también es una gran idea. Sobreviviríais sin él –yo lo hice-, pero os facilitará mucho las cosas.

Otra cosa interesante es llevar pastillas o gotas para potabilizar el agua. Vais a encontrar muchas fuentes naturales que no podrían llevar líquido más puro, pero desgraciadamente para las bacterias que contienen podemos no estar del todo preparados. Quede claro que es posible comprar agua en cualquier pueblo, pero a determinada altura te la venden a precio de oro. Y también puede que se te acabe antes de terminar la jornada, y con esas pastillas estarás siempre preparado.

Por último, antes de echar a andar es imprescindible pasar, en Pokhara, por la Oficina de Turismo de los Annapurnas a comprar la licencia de paso, que cuesta 20 euros.
Hasta aquí los consejos básicos. Otras cosas irán surgiendo, que os contaré más tarde, si os animáis a caminar conmigo. Pero, si no os parece mal, eso lo dejamos para la próxima entrega. Hoy dormimos bien y cogemos fuerza, y mañana empezamos a andar, ¿me acompañáis?

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