Europa

De Sevilla a Cabo Norte, de Brujas a San Petersburgo. Europa es un continente mágico y en esta sección vamos a recorrer todos sus rincones. Europa en tus manos.

174 artículos

Desasosiego: crónica del 48 día de travesía

Este subir y bajar sentimientos me está volviendo loco, loco. Por ti, de ti, ¿qué hago aquí? Tengo lo que quiero y no lo quiero, pero lo quiero con todo mi corazón. ¿Por qué? ¿Qué falla? Esta búsqueda constante, ¿de qué?, me pregunto infinitas veces. ¿Dónde te hallas, respuesta? Voy en tu búsqueda constantemente pero no te dejas ver. Seguiré así toda la vida, ¡qué desasosiego!

Kauppatori: la fiesta del pescado

La plaza bullía de gente. Había salido el sol y el mercado era una fiesta en una ciudad necesitada de luz. Helsinki se prepara ya para reencontrarse con el invierno de los días de apenas siete horas de luz. Por eso, cada día de sol es como una despedida de dos enamorados ante una inminente separación. El jolgorio dominical no puede esconder esa resignación ante lo inevitable.

Un paseo por las entrañas de Estambul

Nuestro compañero lanza una bengala y enciende otra, iluminando en parte ese vacío, una inmensa sala medio inundada con el techo cuajado de bóvedas. En algunas paredes podemos ver excrecencias creadas por la humedad sobre lo que parecen inscripciones muy bastas. Estamos bajo el Hipódromo, junto al Palacio, y hemos recorrido una vía, antiguamente destinada a comunicar ambos lugares o para facilitar la huida entre ellos...

Jouni: ¿el último saami de Laponia?

Dicen de él que es el primero en cruzar las aguas del lago cuando se congela y el último en salir a pescar antes del invierno. Dicen que conoce hasta el último recodo del bosque, que le gusta desaparecer de vez en cuando y que incluso ha tenido que enfrentarse a un oso.

Betancuria: el ensueño de Fuerteventura

¡Cómo se puede expresar tanto con tan poco! Metida en un hueco en donde los vientos abrasadores del desierto no consiguen doblegarla, allí permanece Betancuria. Una de las primeras poblaciones de Canarias, y que fuera capital de Fuerteventura durante mucho tiempo.

Nápoles: el mundo al revés

Los pícaros napolitanos, duchos en las artes escénicas, saben llevar al espectador a la catarsis colectiva y te hacen pasar a ti, pobre aprendiz de pillín, por inoportuno e incívico ante la mirada de todos.

París: la perspectiva infinita

Es curioso el paseo elevado que discurre paralelo a la avenida Daumesnil, ocupando lo que era una antigua vía de tren. Se podrá entonces disfrutar del bonheur recuperado para el barrio.

Estambul: voces de otro tiempo

En un momento de exaltación, me sorprende ver cómo la gente se levanta para seguir la música, dando palmas. Cantan entusiasmados y no son efectivamente guiris como yo, aunque algunos sean, de veras, tan rubios como los de Benidorm.

Decálogo del Atlántico a remo

Estos dos retos, el cruce del Atlántico y la redacción de esta obra (honestamente, no sé cuál me ha resultado más difícil) me han brindado la oportunidad de: en primer lugar, ratificar que hay gente maravillosa; y, en segundo lugar, aprender a navegar por el océano, sobrevivir en situaciones límite, sentir emociones dormidas, aclararme un poco las ideas... Me he dado cuenta de que uno debe comprometerse pero tampoco obligarse de forma imperativa

El final: un sueño de 5.250 kilómetros a remo

De repente, en el dique del puerto, el también remero Peter Moore, que había llegado justo un día antes que nosotros, encendió una potente bengala blanca que iluminó toda la zona. Se nos puso la piel de gallina; eran decenas de personas las que nos vitoreaban, aplaudían, silbaban... No dábamos crédito, pensábamos que al llegar de noche no habría casi nadie para recibirnos.

Cabo Ténaro: a las puertas del Hades

El silencio y sopor de mediodía, cuando la tierra misma parece entrar en una especie de letargo y ningún ser vivo osa recorrer los caminos, hacen que la noción del tiempo parezca diluirse en una inmensidad de contornos azules e infinitos.

El huracán Olga: del infierno al cielo

Me sentí como un niño abandonado a su suerte; las bajas temperaturas y el aguacero incesante impedían evadirme de ese infierno helado. Me encontraba totalmente abatido, convencido de que aquello era insoportable, arrepentido de habernos embarcado y asustado por si no salíamos vivos.
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