ricardo coarasa

Ricardo Coarasa es uno de los fundadores de Viajes al Pasado. Periodista con vocación de arqueólogo, un detective de la Historia, un contador de sueños de Etiopía a México.

178 artículos

Rioseta: el circo perfecto

Pocas veces me he topado con un paisaje tan apabullante como el Circo de Rioseta, en el Pirineo aragonés. A un paso de la estación de Candanchú, este pórtico natural de piedra y cortados espeluznantes deja ensimismado al viajero que se dirige al Puerto del Somport, el romano Summus Portus, ancestral paso fronterizo entre España y Francia. Por Ricardo Coarasa

Maliciosa: la maldecida de Guadarrama

Algunas montañas parecen llevar en su nombre una maldición, como si arrastraran una implacable condena o pesara sobre las mismas un anatema bíblico, pero basta con escuchar su nombre para sentirse irremisiblemente atraído por ellas. Me pasó en su día con los Infiernos y la Maladeta, en el Pirineo aragonés, y, más recientemente, con la Maliciosa, en Guadarrama.

Cementerio de Arlington: the american way of death

Los pueblos tienen formas de vivir y, también, de morir. Basta con darse una vuelta por sus cementerios. El de Arlington es muy revelador del alma americana, siempre orgullosa de su patriotismo y sus héroes. Los nombres de los 300.000 caídos, huérfanos de historias, aturden al visitante. Pero sus lápidas están pulcramente alineadas entre praderas de césped cortado al milímetro, a la sombra de árboles centenarios y con unas vistas nada despreciables. La muerte también puede ser confortable. Es el american way of death.

Praga: el cuadrilátero de Kafka

Fue a la vez su prisión y fuente de inspiración. Su atmósfera le oprimía, pero a la vez dio rienda suelta a su talento literario. Praga y Kafka. Kafka y Praga. No se entiende la una sin el otro. Sus calles son el cuadrilátero donde el atormentado escritor ajustó cuentas consigo mismo en busca de un motivo para redimirse del absurdo de la existencia.

Swayambhunath: el templo de los monos chillones

Sobre una colina a las afueras de Kathmandú se levanta el templo de Swayambhunath, conocido como el Monkey Temple por la gran cantidad de monos que campan a sus anchas por los alrededores. Para llegar hasta la estupa hay que subir 365 escalones de piedra, a cuál más vertical, acechado de cerca por una legión de macacos. Arriba, te observan los gigantescos ojos de Buda. Por Ricardo COARASA.

Cádiz: los fuertes del mar

Cádiz es una de esas ciudades de las que uno nunca se querría ir. Su privilegiado enclave ha sido, a lo largo de la historia, objeto de asedios y saqueos. El peligro casi siempre venía del mar. Un recorrido por sus fortificaciones y baluartes defensivos es un viaje en el tiempo con unos inmejorables cicerones: el Mediterráneo y las tabernas del viejo Cádiz.
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