Crónicas

Textos sobre viajes y política internacional alrededor del globo

1336 artículos

El final: un sueño de 5.250 kilómetros a remo

De repente, en el dique del puerto, el también remero Peter Moore, que había llegado justo un día antes que nosotros, encendió una potente bengala blanca que iluminó toda la zona. Se nos puso la piel de gallina; eran decenas de personas las que nos vitoreaban, aplaudían, silbaban... No dábamos crédito, pensábamos que al llegar de noche no habría casi nadie para recibirnos.

El Macondo africano: la orden que paraliza boas

Rafael, uno de los guardas del hotel, antiguo sargento segundo en tiempos de guerra, descansa junto al tanque de agua que hay en la colina del hotel. Está sentado, mirando al frente, cuando la cabeza de una enorme boa aparece entre sus piernas. Una serpiente que forma parte ya del paisaje de la colina, siempre perdida entre los matojos cercanos y que recurrentemente se acerca hasta allí a beber.

Cabo Ténaro: a las puertas del Hades

El silencio y sopor de mediodía, cuando la tierra misma parece entrar en una especie de letargo y ningún ser vivo osa recorrer los caminos, hacen que la noción del tiempo parezca diluirse en una inmensidad de contornos azules e infinitos.

El huracán Olga: del infierno al cielo

Me sentí como un niño abandonado a su suerte; las bajas temperaturas y el aguacero incesante impedían evadirme de ese infierno helado. Me encontraba totalmente abatido, convencido de que aquello era insoportable, arrepentido de habernos embarcado y asustado por si no salíamos vivos.

Una foto

Cada día tengo delante una foto que poner en esta revista y que supongo sorprendería a muchos de los que me leen desde tan lejos. Cada día ando por un mundo de mercados que huelen a pez seco y en el que una extraña vida se desparrama ante mi vista.

Donde no me espere nadie

Me gustaría hacer lo mismo que Elizabeth Gilbert en Bali : comprar un billete a un destino donde no me espera nadie, sin saber dónde voy a vivir, ni lo que voy a hacer, ni saber ni a cuánto está el euro, ni cómo funciona lo de los taxis en el aeropuerto...

Benin: la puerta del no retorno

La Puerta de no Retorno es uno de esos lugares que transmite más por lo que sugiere que por lo que muestra, donde los silencios se hacen estruendosos y sacuden hasta los últimos recovecos del alma. Casi pueden escucharse millones de lamentos cautivos entre las olas, las súplicas enviadas como mensajes en botellas perdidas en el océano.

Ruanda: buscando gorilas en la selva de los pigmeos (II)

Caminábamos sobre el barro que, en algunos puntos, nos llegaba hasta las rodillas. Paul, el hombre que, machete en mano, nos abría paso por la frondosa selva nos alertó de que estábamos cerca. Tras cinco minutos de silencio, se abrió ante nosotros la verde maleza y pudimos verlo por primera vez. Un lomo plateado.

Tormenta de estrellas fugaces sobre el océano

Cuál sería mi sorpresa cuando, de repente, una luz potentísima reflejada en el mar casi me deslumbró. Provenía de mi espalda y al volverme observé todavía encendida la estela de ese, podríamos llamarle, sol fugaz. ¡Qué impresionante! ¡Extraordinario!, exclamé.

La delirante historia del señor Matsinhe

“¿En qué año estamos?”. Esas fueron las primeras palabras que escuché al Sr Matsinhe. Entré a una reunión a conocer al hombre que iba a llevar mis papeles de residencia en Mozambique y vi a un hombre de mediana edad, unos 50 años, algo orondo y de tono de voz muy débil, que lleva todos los temas laborales del hotel. Entonces escuche: “¿en qué año estamos?” y pensé “!espero que no sea el tipo que me va a arreglar mis papeles!”
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