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Prólogo a un viaje comenzado

Almayer es, en definitiva, el acto mismo de viajar. Meta y camino simultáneamente. Medio y fin. Búsqueda y encuentro. Y es que tal y como reza mi libro preferido, “Todo lo demás no era nada todavía. Inventarlo –eso sería lo maravilloso”. Inventemos.

Hoy no han matado a nadie en Sudáfrica

Mi trabajo como corresponsal condena a estos países a contar muertos y estafas. No puedo, no se publicaría, mandar una noticia que se titule “en Sudáfrica hace una semana que no violan a nadie”. Tampoco imagino a tres columnas o en portada de la web la noticia que explica que el “Ministerio de Trabajo de Mozambique no es nada corrupto”, acompañado de un detallado informe en el que se revela que no se desvió un dólar de la partida presupuestaria para “formación juvenil”.

Encrucijada de caravanas

No hay nada más evocador en el vasto desierto que la impertérrita imagen de las legendarias caravanas. Nuestra idea de surcar cientos de kilómetros de Sahara para ir desde Ghat hacia la ciudad de Ghadames, tiene como objetivo seguir las huellas de las intrépidas caravanas que durante siglos recorrieron las arenas de este océano de arena.

Tras los pasos de Hemingway en La Habana

Hemingway vivió en el hotel Ambos Mundos, donde, dicen, comenzó a escribir Por quién doblan las campanas. El hotel, de un encanto crepuscular, se encuentra en la principal calle del centro histórico de La Habana. Su planta baja es un gran salón de techos altos donde hoy un pianista arranca a las teclas Yellow Submarine.

Canada: el conductor elegido para las noches de borrachera

La circunnavegación del globo sobre dos ruedas ya se ha hecho muchas veces y muchas más se hará. Como experiencia personal es de las más intensas que conozco, pero como empresa literaria está ya algo vista, puede que incluso demasiado. Actualmente se corre el riesgo de que se banalice y llegue a cansar por saturación a fuerza de lanzarse viajeros a la carretera con el único fin de contar sus experiencias en las redes sociales para devenir famosos o tener seguidores.

Zambia: el enloquecido intento de conquistar Marte

Eran los eufóricos tiempos de la Independencia, 1964, en los que África soñó con todo, con una libertad que les llevaría hasta el mismo espacio. El artículo, firmado por el científico Edward Makuka Nkoloso, especifica los detalles de una operación que llevaría al planeta rojo a una astronauta, dos gatos y un misionero en un plazo máximo de siete años. Toda esa enloquecida historia la ha plasmado ahora en un libro y una exposición fotográfica, premiada internacionalmente y que está dando la vuelta al mundo, la fotoperiodista española Cristina de Middel

La India en seis imágenes

Suciedad, basura, podredumbre que se arremolina en las esquinas, en las aceras, a lo largo de las calles, ante las tiendas, junto a los puestos de comida, en el sagrado río Ganges. Porque así es la India, un lugar donde conviven magníficos tesoros, paisajes extraordinarios, personas hospitalarias, amables y sonrientes, con la miseria más absoluta y la desigualdad más lacerante.

Ecuador: la maternidad de la mitad del mundo

De allí salimos con la sensación de que el precioso Valle de las Flores tiene algo más de campo santo que de Edén. Nos dirigimos a otro proyecto de nombre atrayente: la maternidad de la mitad del mundo, en Cayambe. Lo escribí entonces en el reportaje que se publicó en prensa: “el nombre debía de ser porque la vida allí se partió en dos”. Pero no, lo es porque por allí pasa la línea del Ecuador.

La magia del Nilo

Hay noches que parecen días y días que anochecen demasiado pronto. Noches que no deberían dormirse y días que no merecerían despertar. Esa noche ardían las sábanas. ¿Quién quiere dormir cuando espera un amanecer a orillas del Nilo?

Kgalagadi: la muerte de una lengua

Pero el tiempo los ha ido aniquilando uno a uno hasta sólo quedar sólo un par de personas que sostienen en su garganta una forma de comunicación ancestral. La fallecida Aenki, de hecho, trabajaba con la Unesco en un programa para no enterrar con ellos ese lenguaje. Los jóvenes ya no están interesados en hablar ni aprender un viejo idioma y se decantan por el Nama. Toda la historia me parece una poesía triste que salir corriendo a buscar.

Maputo: pequeño relato del diluvio

Entonces se parten las calles y las casas se inundan. Ves a gente sacando en cubos el cielo de sus casas, muebles flotando, techos hojalata que se deshacen. La ciudad se paraliza, especialmente en el Maputo de cartón, donde el cercano mar parece menos violento que el lodazal de aquellos barrios perdidos. Todo pasa con esa pesadumbre africana en la que los golpes se convierten en costumbre.
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